Permitidme que hoy os hable de una cuestión ajena a las técnicas pictóricas, a los materiales o a la teoría del color.

A veces, considero que nuestra labor docente debe extenderse más allá de las cuestiones anteriores y adentrarse en los sentimientos, motivaciones y cuestiones más propias de la psicología que de la mera enseñanza de las artes plásticas al alumno durante su fase de aprendizaje.

¿Quién de nosotros no ha pasado por esos altibajos que incluso nos hicieron pensar en abandonar, en tirar la toalla?

A mi, me apasiona este tema porque conociendo su enorme importancia, me siento limitado por no decir que, a veces, impotente ante la decisión de un alumno de abandonar su afición a la pintura por una simple y «temporal» frustración «artística». Sin contar con el sentimiento de culpabilidad que me queda por no haber sabido mantener al alumno con la ilusión que cualquier etapa de aprendizaje requiere.

El aprendizaje de la pintura puede resultar muy duro, por no decir frustrante, o por el contrario puede ser algo maravilloso y gratificante si se afronta bajo unas determinadas condiciones que nada tienen que ver,  precisamente, con las cualidades o condiciones artísticas de la persona.

Me refiero en concreto a la «actitud» que hay que tener ante el reto marcado como objetivo de aprender a pintar o la que deberíamos adoptar ante esos «altibajos en nuestra fase de aprendizaje» que sin duda todos tenemos o hemos sufrido.

En otros artículos ya os he hablado de ciertas actitudes imprescindibles para «soltarse«, para perder los miedos, para dibujar mejor, etc.

Ahora me quiero centrar en las actitudes que influyen en la etapa de aprendizaje pero hablando de esas otras «actitudes erróneas» que he visto en mis propios alumnos y que un día les hicieron abandonar su afición por la pintura. Es decir, más que hablaros de la psicología del alumno en su etapa de aprendizaje lo que quiero es contaros «casos» que he vivido en persona con los que tal vez te sientas identificado y de esta forma bien pudiéramos evitar que tu también tires la toalla antes de lograr tu objetivo.

Hacer que esta etapa de aprendizaje sea una experiencia maravillosa o frustrante depende solo de ti. Yo te cuento lo que a otros les ocurrió y tu sacas tus propias conclusiones.

Pues venga, ¡vamos con ello!

Actitudes erróneas en el aprendizaje de la pintura que nos pueden llevar a tirar la toalla.

1.- La primera que me gustaría destacar, por ser la más común, es la que lleva al aficionado a intentar aprender a pintar PORQUE QUIERE COMPROBAR SI NACIÓ O NO ARTISTA.

Es un alto porcentaje el número de personas que acuden a una Academia de Arte para «probar» y «probarse».

Por supuesto que nada hay que objetar a esa natural decisión cuando se ha sentido por mucho tiempo ese ¡me gustaría  pintar! pero siempre hemos dudado de nuestra condición artística. ¿Seré yo capaz?

Este tipo de alumnos se caracterizan, entre otras…

  • Por tener un bajo nivel con el dibujo porque nunca lo practicaron.
  • Por querer solo pintar. Es decir, no les interesa para nada ni las teorías, ni la técnica.

Pero sobre todo…

  • Por creer ciegamente que el pintor, el artista, «nace con esa condición».

Si alto es el porcentaje de este tipo de alumnos que acuden a una Academia, más alto aún es el que abandona su idea a los pocos meses de iniciarse.

¿El problema?… Precisamente ver y comprobar que desde un inicio no saben pintar como ellos suponían que deberían hacerlo si para ello hubiesen tenido condición.

Es más o menos parecido, o ellos piensan que debe ser igual que tener o no una bonita voz con la que se nace. Lo que pasa es que todos, desde una temprana edad sabemos si tenemos una voz bonita para cantar, pero aptitudes para pintar solo lo comprobamos cuando lo intentamos por primera vez.

Pues bien, este tipo de alumnos, con esa idea, acuden a la academia «solo» para comprobar si tienen o no esa bonita voz, ese «don» del pintor que suponen debe tenerse para poder llegar a pintar.

Si estás leyendo este artículo, no creo que te encuentres en este caso, porque si ya tiraste la toalla para nada te vas a interesar en leer artículos referidos a la pintura o para aprender a pintar.

Pero si lo estás leyendo porque quieres «intentarlo» y buscas información sobre cómo iniciarse en la pintura, te diría que…

  • Si tienes esa inquietud de querer aprender a pintar «tienes y has nacido con lo más importante que necesita alguien para llegar a ser un gran pintor» … SENSIBILIDAD ARTÍSTICA.
  • La pintura es fundamentalmente «TÉCNICA». ¿Un arte?… sí. Pero un arte al que solo se accede a través de la técnica.
  • Esa requerida técnica se aprende como cualquier otra, con constancia y dedicación.
  • Si quieres y realmente deseas aprender a pintar y llegar a hacerlo muy bien, no es cuestión de que «pruebes», sino de que «te lo propongas firmemente».

Dicen que querer es poder. Pues bien, en pintura te aseguro que es exactamente igual. Si quieres aprender a pintar, con dedicación, constancia, decisión y aprendiendo las técnicas propias de la pintura, tarde o temprano, lo conseguirás sean cuales sean tus condiciones artísticas iniciales.

No intentes probarte. ¡Ponte a ello y consíguelo!

2.- La siguiente actitud que lleva con más frecuencia al aficionado a tirar la toalla en la etapa de aprendizaje de la pintura es la de QUERER PROBARLO TODO.

No me refiero a la inquietud natural que todos hemos sentido y seguimos sintiendo por probar nuevas técnicas, nuevos temas, nuevos formatos, etc. tras muchos años pintando. No.

Me refiero a esos alumnos que nunca quieren repetir más de dos veces un tema o técnica determinada buscando, no sé qué, porque nada de lo que hacen les gusta ni se sienten satisfechos de ningún trabajo.

Esta actitud suele ir muy ligada a la anterior en el sentido de que la idea de «probarse» subyace o coincide en este tipo de alumnos. Yo les llamo «FUGUILLAS», un mote que le ponemos aquí en Motril a los que quieren hacer o tener lo que desean a la voz de «YA».

El error es doble si te das cuenta. Por un lado ese tipo de alumnos estima que de primeras, si no se les da bien un tema puede que otros temas si los haga mejor (por aquello de que se nace o no con Arte). Por otro, no entienden que aprender cualquier tema, cualquier técnica necesita tiempo y dedicación.

Si crees que te identificas con esta forma de actuar debes sopesar muy mucho tu inicial propósito de aprender a pintar y comprender que aprender significa exactamente eso «adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia«. Si a la primera de cambio no te sale nada que te guste es DEL TODO NORMAL porque no has adquirido ese conocimiento ni aún tienes la experiencia necesaria para hacerlo como a ti te gustaría.

Elige un tema, el que más te guste, estudia su técnica y practica cuanto puedas. Date tiempo y no seas impaciente. Ya tendrás tiempo de probar otras cosas. 

3.- EL EXCESO DE PRETENSIONES en la fase de aprendizaje suele, a veces, hacernos abandonar de la forma más absurda, o crearnos una inseguridad sin sentido.

Es el típico caso de quienes habiendo conseguido dominar cierta técnica pictórica en su fase de aprendizaje de forma más que notable, se plantea abordar temas o técnicas pictóricas sin sopesar otras cuestiones que no sean las estrictamente personales como un «es que me gustaría aprender a pintar esto o aquello otro».

Un ejemplo de ello puede ser el típico alumno que habiendo aprendido a pintar paisajes o bodegones, y muy bien por cierto, decide, porque siempre le gustó, aprender a pintar retrato sin tener una base sólida con el dibujo artístico. Es decir, para él solo cuenta el querer hacerlo sin valorar el qué se requiere para poderlo hacer.

Y es realmente una pena ver como alumnos que con esfuerzo y tesón han conseguido dominar un tema y una técnica en concreto, abandonar la pintura por mera frustración de no haber sido capaz de pintar algo para lo que aún no estaban preparados.

Pero lo peor, lo más frustrante para el docente en estos casos, es ver que el alumno no comprende o no quiere darse cuenta de que para llegar a «eso» que el pretende, antes debe aprender otras disciplinas que le permitan hacerlo.

En concreto, y para el caso que hemos visto del retrato, el alumno quiere pintar retratos pero no quiere o se resiste a aprender primero a dibujar seriamente. ¡Bueno… pues lo calco! es lo primero que te dicen.

Después, pasa lo que pasa. No le sale ningún retrato bien. Se enfada, se frustra y al final … se aburre y abandona la pintura por completo.

Siempre lo diré. La etapa de aprendizaje de cualquier aspirante a pintor requiere, ante todo, honestidad y humildad con uno mismo y con nuestras propias actitudes y/o limitaciones.

Me gustaría pintar esto… Bien, perfecto. Pero… ¿estas preparado?, ¿sabes todo lo necesario para poderlo hacer?, ¿estás dispuesto a aprender antes otras cosas que necesitarás?.

Si de pronto has sentido la necesidad de pintar algo distinto y mucho más complicado que lo que venías haciendo en tu etapa de aprendizaje de la pintura, ¡hazte las anteriores preguntas! antes de intentarlo. Y si la respuesta es sí, adelante. Pero si es que no, se humilde, mantente en lo que venías haciendo bien, y continúa con tu formación artística. Seguro que llegará el día en que «ahora sí» estarás preparado para pintar eso que tanto te gustaba.

aprendizaje

4.- NO VER RESULTADOS NI RECOMPENSA AL ESFUESZO EMPLEADO.

¡OJO CON ESTO!

Es triste, muy triste, ver a determinados alumnos abandonar la pintura porque no consiguen pintar como quisieran tras poner de su parte todo cuánto han podido.

Los has visto ser constantes, disciplinados y con el máximo interés. Sabes que tienen condiciones más que sobradas para pintar genialmente, que de hecho pintan muy bien, pero ellos se sienten frustrados porque saben que se puede y lo pueden hacer mejor y no consiguen dar con la clave.

Me refiero a esos alumnos ávidos de información, de conocimientos de todo tipo, de técnicas, de materiales, etc. De esos que buscan y buscan información en tutoriales, en manuales, en bibliografías, en diferentes Academias, con diferentes profesores. Que hacen cursos con este y aquel otro Maestro, que asisten a certámenes, coloquios, conferencias, etc. buscando algo que les de luz, que les saque de ese atolladero en el que se encuentran, y que les haga mejorar, en definitiva, su forma de pintar y no lo consiguen.

Unas veces les sale todo bien, otras no. Unos días creen que lo encontraron, otros llegan a creer que no saben hacer nada…

Y decía al principio que me resulta muy triste encontrarme con este tipo de casos porque siendo de la opinión de que el trabajo con constancia e interés siempre nos depara la oportuna recompensa, veo a artistas potenciales, dar su brazo a torcer por no recibir, tal vez, un simple consejo.

A todos nos ocurrió lo mismo. El día que menos te lo esperes ENCONTRARÁS TU CAMINO. ENCONTRARÁS TU PINTURA Y TU FORMA DE PINTAR.

Pero no es cuestión de dar simples consejos por muy bien intencionados que sean. Debemos buscar razonamientos y el porqué nos puede estar sucediendo esto.

Si nefasta es para el pintor aficionado la ausencia de formación artística, delicada es la situación a la que nos puede llevar un exceso de información.

Siempre habrás oído eso de que «cada maestreo tiene su librillo». Pues a eso es a lo que vengo a referirme.

Si de este manual, de este profesor, de aquel otro tutorial, de aquel otro libro vas obteniendo información tan dispar como útil, al final llegará el momento en que querrás aplicar todos esos conocimientos en un mismo trabajo y te darás cuenta de que aquello no tiene ni pies ni cabeza.

Es como si para hacer una paella buscas cincuenta recetas, cada una con sus ingredientes particulares, y tratas de hacer una incluyendo todos los ingredientes de cada una. ¿Crees que saldrá algo bueno de eso?

Llegar a donde tu quieres llegar con la pintura no depende de aprender mucho o más de lo que sabes ya. Depende solo y exclusivamente de que un día encuentres ALGO QUE TE EXPLIQUE DE OTRA FORMA LO QUE ANDAS BUSCANDO.

Por ponerte un ejemplo te diría que para enseñarle la misma cosa a distintos alumnos tengo que explicárselo de diferentes formas y, a veces, ni consigo que lleguen a entenderlo.

¿Cuántas veces he necesitado inculcar a los alumnos la idea de que hay que soltarse en pintura?… muchas. Pero mientras a unos se lo he tenido que explicar haciéndolo yo y que ellos me viesen, a otros les he tenido que pedir que cojan el pincel por el extremo… y a otros que no miren tanto el motivo… y a otros…

Es decir, tienes que entender que la información que tanto buscas siempre va a ser subjetiva de quien la ofrece y que si a él le dio resultado no por ello te tiene que dar el mismo resultado a ti.

Si algo tiene de maravilloso la pintura es que es algo que pertenece a cada uno en particular. Que no hay reglas ni normas constantes y comunes.

Si te encuentras en esta situación en la que ya no sabes qué hacer, mi único consejo es sin duda….

No desesperes. Un día, con algún profesor, en algún manual, encontrarás esa clave, ese consejo que cambiará para siempre tu forma de pintar. Solo falta que tengas paciencia y NUNCA tires la toalla. TE LLEGARA. NO TENGAS LA MENOR DUDA. ¡A TODOS NOS OCURRIÓ!

Si tienes afición por la pintura NO TIRES NUNCA LA TOALLA. Un solo trabajo bien hecho SIEMPRE MERECE LA PENA CUALQUIER ESFUERZO.

Bueno… pues espero que este artículo, al menos, evite que un día tengas la tentación de abandonar si te llegan los habituales bajones durante el normal proceso de aprendizaje.

Y ya sabes, si te gustó o crees que a algún conocido le pueda interesar, comparte o deja tu comentario.

Un cordial saludo a todos y hasta el próximo artículo.

Hangel Montero