¿Cuántas veces no te has encontrado en un cuadro algo que te ha llamado la atención de lejos y cuando has ido a comprobar de cerca cómo lo han hecho has visto que sólo era una simple pincelada? … No ves… que maravilla, con una simple pincelada. ¡Qué arte por Dios!

¿Arte, o soltura pintando?… ¿Te lo has planteado alguna vez?

La etapa de aprendizaje pintando, aunque en esto de pintar nunca se termina de aprender, debe tener unos límites que tu mismo te debes imponer o buscar. Pero ojo… no me refiero a lo que estás pensando, me refiero a que tiene que llegar el día en que tu pintura dejará de ser o verse como la de un mero aficionado y pasar a ser como más profesional. Un salto cualitativo que tardará en llegar lo que tu quieras. Ni más, ni menos.

¿La clave?… “SOLTARSE PINTANDO”.

Cuando consigas esa soltura, tu pintura crecerá, se abrirá ante tí todo un nuevo mundo de posibilidades expresivas y empezarás a disfrutar con esto que tanto te gusta que es pintar.

Cuando pasas tanto tiempo con esta maravillosa afición y miras hacia atrás, te das cuenta la enorme diferencia entre aquella época, donde todo eran dudas, miedos e incertidumbres, y la que a partir de un día todo se transformó en auténtico disfrute personal y artístico. Y eso, se nota… ¡vaya que si se nota!. Es, lo que decía antes, transformar tu pintura de simple aficionado a otra mucho más profesional.

Espera…, que ya sé que te gustaría desde hoy mismo dar ese salto y que lo llevas buscando como agua de mayo desde hace tiempo pero no sabes cómo hacerlo.

También es posible que ni te hayas planteado que tu pintura o forma de pintar pueda mejorar mucho más de lo que hasta ahora has conseguido. ¡Te equivocas!.

Me habrás leído decir en más de una ocasión que “el pintor pinta copiando” y “el artista pinta creando”. Pues lo que vengo a decir es que el aficionado pinta copiando y el profesional pinta creando. Cuando dejes de “copiar” y aprendas a “crear”, tu pintura dará ese gran salto en calidad que distingue la obra de unos y otros, la de los profesionales y la de los amateurs.

¡¡Uf!!… En mi vida he sido capaz de pintar algo si no lo veo…

No. Crear puede significar en pintura mucho más de lo que estás imaginando. No es solo hacer o inventarte algo nuevo, algo que no ves. Crear en pintura, para mí, también significa aportar tus emociones, tus sentimientos, tu estado de ánimo en cada pincelada, en cada mezcla de color. Crear también es “interpretar” a tu manera lo que ves. Pintar las cosas “como a tí te salgan” sin estar pendientes del cómo te deberían salir.

Crear pintando, en definitiva, es pintar algo como tú solo lo sabes pintar. No pintar como lo podrían hacer otros tantos pintores.

Pero para eso, sólo necesitas una cosa… ¡SOLTARTE!, ser tu mismo cuando pintas. Pero ojo… soltarse no es volverse loco dando brochazos sin ton ni son… que quede claro.

Con este artículo me gustaría ayudarte para conseguir que definitivamente des ese salto tan importante en tu pintura como lo es el aprender esta o aquella determinada técnica pictórica, el dominio de los materiales o del color. Por mucha técnica que aprendas, por mucho que domines los materiales, etc. si no tienes soltura pintando de nada te servirá lo anterior. Tu pintura se verá rígida y forzada, nada que pueda emocionar al espectador.

La cuestión es que es muy difícil para uno mismo saber y reconocer si estamos o no pintando sueltos, es decir, puede que para ti estas pintando todo lo suelto que sabes, o que ni tan siquiera sabes cómo es eso de pintar suelto, asi que me he planteado tratar el asunto como lo hago en el estudio con mis alumnos. Observo lo que hacen sin soltura y les digo cómo corregir esa forma de actuar.

Así que vamos a desarrollar el tema analizando las distintas actitudes del pintor aficionado que denotan “falta de soltura” y qué deberías o podrías hacer para evitarlo.

Si te identificas con alguna, ¡ya sabes!… En tus manos está seguir pintando como hasta ahora o mejorar muy mucho a corto plazo.

Vamos con ello.

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Actitudes que impiden soltarse pintando.

1.- Repasar mucho las pinceladas:

Sí, me refiero a que en vez de dar una sola pincelada y dejarla tal cual salió, la repasas y la vuelves a repasar una y otra vez hasta que crees que ya es perfecta y definitiva.

¿Recuerdas lo que al principio decía de aquellas pincelas que admirábamos de algunos cuadros que de cerca eran solo eso, una pincelada, y de lejos nos daban otra impresión?… Pues esas pinceladas no son precisamente ni repasadas ni premeditadas. Son pinceladas sueltas y dadas al azar. Sin buscar un resultado determinado. Sin retoque alguno para darles ésta o aquella otra forma determinada.

Esta actitud, o esta costumbre, de repasar todas y cada una de tus pinceladas denota una absoluta falta de confianza en lo que estás haciendo porque…

  • Por un lado piensas que tienes que ir resolviendo definitivamente con cada pincelada.
  • Por otro, crees que cada pincelada debe tener un objetivo claro y determinado pero no sabes cómo resolverlo.

En óleo esto no tiene tanta importancia porque siempre podremos corregir. En acuarela es un gravisimo error.

2.- No te retiras del caballete:

Esta actitud suele ir acompañada de la anterior, o incluso suele ser la causa de aquella.

Inicias una sesión de trabajo y solo cuando terminas (dos o tres horas pintando seguidas) ves de lejos por primera vez lo que has hecho.

Y yo te pregunto… ¿es que acaso, cuando vayas a enseñar tu obra a alguien lo vas a acercar al cuadro para que lo vea tal cual tu lo pintaste, o lo va a ver de lejos?

Y siguiendo con el ejemplo de aquella pincelada que tanto admirábamos… Si no nos retiramos mientras estamos pintando… ¿tu crees que podrás conseguir esas pinceladas maravillosas si no las ves de lejos? Pues no. Si acaso hiciste alguna de seguro la perderás porque no la viste desde donde se podía ver.

Tanto en dibujo como en óleo o acuarela es un gran error.

3.- Miras continuamente el modelo

Es decir, estás más pendiente de lo que tienes que pintar que de lo que realmente te está saliendo en el lienzo o papel.

Esta conducta denota absoluta desconfianza en tus posibilidades y aptitudes. Para ti, la pintura consiste solo en reproducir lo que ves lo mejor que te salga.

Deja que te haga una pregunta… Cuando cuelgues el cuadro en tu casa o en una exposición… ¿Vas a poner al lado el motivo de donde lo pintaste?… entonces… ¿Porqué tanto empeño en pintarlo lo más exacto posible?. Yo te lo digo… Porque crees que eres incapaz de hacerlo de otra forma, es decir, desconfías de tus posibilidades. Pero… ¿acaso lo has intentado?. No ¿verdad?

Tanto en óleo como en acuarela es un error de base.

4.- Trabajas tus cuadros por zonas

Si… es exactamente lo que estás pensando. Inicias una sesión con la sola idea de afrontar y resolver una determinada zona del cuadro… la manzana, aquel edificio, las rocas, el mar, etc. ¿El resto? ya lo harás otro día.

Este tipo de actitud, precisamente ahora en tus inicios con la pintura, es “mortal” para tus intereses pues aunque consigas hacerlo muy bien nunca conseguirás un resultado armónico en tu pintura. No habrá coherencia en la obra. No se verá en ningún caso “profesional”

Sobre todo en óleo es un tremendo error. En acuarela, aunque con matices, es una actitud poco recomendable.

5.- Utilizas normalmente pinceles pequeños con los que resuelves toda la obra

El utilizar pinceles pequeños para pintar incluso superficies amplias es también síntoma de inseguridad e inexperiencia.

Con un pincel pequeño crees que vas a controlar mejor las zonas que tienes que “rellenar de color” porque tu objetivo principal es “no perder el dibujo” vaya a ser que con un pincel más grande te salgas de lo que quieres pintar.

¿Y qué?… ¿qué problema tienes con eso?… ¿Es que acaso no puedes corregir después?… ¿Es que no vas a poder o saber recuperar el dibujo?

Tanto en óleo como en acuarela esta actitud nada bueno va aportar a tu pintura.

6.- Solo cambias de color cuando lo ves claro en el motivo

Esta es otra actitud que denota de nuevo inseguridad.

No atreverte a jugar con los colores significa que solo tratas de copiar y reproducir lo que ves, y piensas, que si no lo haces así, no lo estás haciendo bien.

Eso sí, de seguro que tendrás no menos de 24 colores en tu estuche, uno para cada tono que te puedas encontrar. Seis o siete azules, otros tantos verdes, tierras, amarillos, rojos, violetas, etc. etc.

Conclusión:

Si te das cuenta, todas estas actitudes tienen una causa común. El miedo y la inseguridad. (Te aconsejo que eches un vistazo a aquel otro artículo donde te hablaba de los miedos en pintura porque todo va relacionado con este asunto de la soltura pintando)

Ya sé que es inevitable tener miedo e inseguridad en lo que haces cuando estás aprendiendo a pintar y eres consciente de que tus conocimientos sobre las técnicas pictóricas son muy limitados. No creas que esto me es ajeno.

Lo que trato es hacerte ver que esos miedos, esa inseguridad hará que tu aprendizaje sea eterno, que nunca veas recompensado el esfuerzo que haces por aprender las técnicas pictóricas o los secretos del color.

Dudas… todas. ¿Pero miedo, a qué?

Puedes aprender a pintar de dos formas posibles, con soltura o sin ella. Con soltura te aseguro que conseguirás, sin darte cuenta, crear  pintando. Sin ella solo aprenderás a copiar muy bien, si acaso.

Vale… Esto está muy bien y muy claro, pero… ¿Cómo consigo soltarme pintando?, o mejor dicho, ¿en qué consiste esto de soltarse?

Fundamentalmente consiste en dos cosas: Una de comportamiento y otra de pensamiento.

De comportamiento evitando y corrigiendo esas actitudes que hemos visto anteriormente y que nos impiden precisamente pintar con soltura.

La de pensamiento se resume en dos ideas que siempre debes tener en mente mientras pintas. ¡YA SALDRÁ!, y ¡QUÉ MAS DA!

Veamos todo esto más despacio para que entiendas lo que quiero decir y para que facilmente tu lo puedas conseguir.

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Pintando suelto. ¿Cómo lo puedes conseguir?

Ten en cuenta que lo que te voy a recomendar a continuación no es nada fácil de conseguir de primeras.

Tendrás que ir asimilando cada una de estas ideas que te propongo y poniéndolas en práctica poco a poco para ir ganando en confianza, pero te advierto que con sólo una o algunas de ellas no obtendrás la total soltura ni la mejora de tu pintura a corto o medio plazo.

Son ideas y recomendaciones que debes procurar seguir en conjunto y no de forma individualizada. Consigue una sin esperar resultado. Luego otra y así hasta que las consigas todas. Tu esfuerzo, te garantizo que tendrá su recompensa.

Pues vamos con ello.

Esto es lo que te propongo que hagas cuando te pongas a pintar.

1.- Estudia muy mucho el tema que vayas a pintar antes de ponerte a ello hasta que tengas muy claro qué es lo que quieres pintar. Cuál va a ser el objeto de tu cuadro.

Por supuesto que la idea principal será “QUIERO QUE SE PAREZCA A ESTO” o “A VER SI CONSIGO ESTE O AQUEL OTRO EFECTO”. Nunca “VOY A PINTAR ESTO”. Es decir, tu propósito nunca debe ser pintar el cuadro tal cual lo ves en la fotografía o modelo que elijas y por dos razones fundamentales. La primera es porque nunca, y digo bien nunca, vas a conseguir pintarlo exactamente igual; y la segunda porque si aspiras a pintarlo igual ya te digo que no tendrá valor artístico alguno y tu falta de experiencia y de recursos pictóricos solo te traerán dudas, miedos e inseguridad.

Tu idea, tu intención desde un primer momento debe ser INSPIRARTE en ese motivo para pintar un cuadro que resulte agradable de ver te salga lo que te salga. SE TRATA DE DIVERTIRSE, NO DE SUFRIR.

2.- Coloca en tu paleta siempre (los vayas a utilizar o no) solo los colores del círculo cromático mas el blanco. NO NECESITAS MÁS. Lo dice la teoría física del color.

El tener otros colores te invitará a colorear más que a pintar.

3.- Sitúate de pié frente al caballete justo a la distancia para que tu brazo quede estirado cogiendo por el extremo un pincel. Si necesitas pintar sentado, es igual, con el brazo estirado y cogiendo por el extremo el pincel. NUNCA MÁS CERCA.

Esto evitará al principio tu natural tendencia a detallar las cosas con cada pincelada. Luego, conforme vayas avanzando la obra podrás coger el pincel mas firme para detallar lo que necesites.

4.- Inicia tu cuadro con un dibujo poco ambicioso…. es decir… sin mucho detalle, y piensa… “YA IRÁ SALIENDO MEJOR”

5.- Quítate de inmediato el blanco del lienzo (en óleo) con un pincel grande, y con cualquier color muy diluido en trementina como queriendo insinuar solo las zonas que luego serán más claras y las más oscuras.

Disfruta haciéndolo rápido y pensando “QUÉ MÁS DA”“YA SALDRÁ”. En esta fase mira en el motivo solo dónde están los claros y los oscuros y trata de reflejarlos lo mejor que puedas en tu lienzo.

6.- Una vez te pongas a dar color procura hacer siempre lo siguiente:

  • Deja tal cual cada pincelada que des (te guste o no) y no la repases.
    Si algo no te gustó, si te saliste del lugar que querías, si no es del color que tendría que ser, piensa en ese momento “QUÉ MÁS DA”” YA SALDRÁ DESPUÉS” y vete de inmediato a dar otras pinceladas en otro lugar del cuadro.
    Es importante hacer esto cada vez que no te guste la pincelada que acabas de dar. Lo que no debes hacer nunca es repasarla hasta que consigas que te guste.
  • Procura dar las pinceladas con decisión, sin dudar, convencido de que cada una que estás dando es extraordinaria pero que nunca será la definitiva. Piensa cuando vayas a dar alguna pincelada …“YA SALDRA OTRA MEJOR” si no me gusta esta.
  • Cada poco tiempo (cinco minutos más o menos), retírate del caballete y mira de lejos lo que te está saliendo.
    Si ves algo que no te gusta nada acércate y corrígelo de inmediato volviéndote a retirar para ver si ahora ya está o no mejor. Si has visto algo que te encanta de lo que llevas hecho, ya sabes dónde no tienes que volver a tocar. Y si no te gusta nada de lo que has hecho piensa… bueno… “YA SALDRÁ” poquito a poco. Se positivo.
  • Utiliza cada mezcla de color que obtengas en todo el cuadro buscando en el motivo dónde ves ese mismo color, pero no des muchas pinceladas en el mismo lugar. Aquí lo veo… dos, tres pinceladas y a ver donde más está… aquí también, venga dos o tres pinceladas y ¿dónde más está?… aquí… pues venga… sin importarte lo que vas haciendo… ¡YA SALDRÁ!.
  • Cuando ya no veas en el motivo el color que estás utilizando, vete a la paleta y obtén otro similar al que tenías u otro totalmente distinto y repite esto y lo anterior cuantas veces necesites. ¡YA IRA SALIENDO… poco a poco!

7.- No intentes terminar NUNCA nada de forma continuada, ni te quedes por mucho tiempo en una determinada zona del cuadro.

La tentación de hacer lo contrario será enorme y a veces ni te darás cuenta de que te has quedado enganchado en un sitio. Aunque te esté saliendo muy bien… vete saltando de un lugar a otro en el cuadro. Ya volverás a ese sitio que te pedía el cuerpo terminar.

8.- Cambia de sitio la fotografía del motivo si sueles ponerla en el mismo caballete o a su lado. Ponla bien lejos (dos, tres metros). Esto evitará que veas los detalles y la tendencia natural a no dejarte ni uno cuando estés pintando. De lejos verás solo lo que tienes que pintar tal y como después lo verán quienes vean tu cuadro. Esto te dará sobre todo más confianza porque lo verás más fácil de pintar.

9.- Utiliza los pinceles en función del tamaño de la zona que en cada momento quieres pintar. Zona grande… pincel grande… etc.

10.- Distrae tu mente mientras pintas con cualquier otra cosa… ponte a cantar, pon música que te guste mucho, habla con alguien… es decir procura que tu peor enemigo (tu cerebro) esté en otra cosa y tu con tu parte creativa puedas disfrutar poniendo colores donde no están, quitanto esto, poniendo lo otro, etc.

11.- Plantéate tus sesiones de pintura por tiempo determinado, no por objetivos a cumplir. Es decir… antes de ponerte a pintar, mira tu reloj y ponte el tiempo que vas a estar pintando. Nunca inicies una sesión de trabajo pensando que hoy vas a pintar esto o aquello del cuadro. VAS SIMPLEMENTE A ESTAR UN TIEMPO PINTANDO. ¡YA IRÁ SALIENDO POCO A POCO!

12.- Nunca te pongas un plazo para terminar un cuadro porque nunca lo verás terminado a no ser que te conformes con lo primero que te salga como diciendo ya no me va a salir mejor. SIEMPRE PODRÁS MEJORARLO.

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Como dije antes, todo esto te va acostar más trabajo de lo que imaginas conseguirlo de hoy para mañana. Date un tiempo. Confía en que solo tu puedes pintar como lo haces si pintas sin presión, disfrutando de lo que haces, sin importarte que hoy te salga bien o mal. En definitiva como a mi me gusta decirlo “SOLTANDO LA MANO”. ¡QUÉ MÁS DA!… ¡YA SALDRÁ!. Unas cosas te saldrán mejor y otras peor. Es del todo normal. A los profesionales también les ocurre esto todos los días.

Pero de lo que sí estoy seguro es que si pintas de esta forma “suelta” y desenfada tu pintura reflejará tu estado de ánimo, tu carácter, tu esencia como pintor. ESTARÁS CREANDO PINTANDO sin darte ni cuenta porque esas pinceladas que te salieron nadie las podrá igualar.

Por último solo quiero aclarar, como verás, que todos estos consejos principalmente, van dirigidos y son más específicos para la técnica del óleo. Para soltarse en acuarela te sugiero que leas el artículo donde también recomendaba otras acciones más propias para esta otra técnica pictórica.

Espero y confío en que al menos te haya abierto otra forma de afrontar tus trabajos con el único objetivo de que tu pintura, y desde tu fase de aprendizaje, vaya adquiriendo soltura. La soltura que distingue la obra de un amateur y la de un profesional.

Un abrazo a todos y como siempre, si te ha gustado, lo has visto interesante, o porqué no, si tienes dudas al respecto, comparte o deja tu comentario. Siempre será de agradecer.

Hangel Montero