¡Hay que pintar sin miedo!, les digo una y otra vez a mis alumnos.

Me habréis leído muchas veces que para pintar bien es necesario reunir tres condiciones indispensables; dominar los materiales, dominar el color y «ver como ven los artistas», o lo que es lo mismo, ver nuestro trabajo como una simple técnica. Pues bien, aun teniendo y aplicando estas tres condiciones, nada haremos bien si nos domina «el miedo» cuando nos ponemos a pintar.

Indudablemente, éste, no es un problema del profesional ni del pintor con experiencia, es algo muy común para el que se inicia en la pintura que le hace retrasar sin saberlo su aprendizaje llegando incluso a la texitura de plantearse abandonar su afición.

Si este es tu caso creo que te vendrían bien algunos consejos, pero si no te identificas con él, o si crees que este no es tu problema, creo que te sería interesante seguir leyendo porque a veces, como en muchas otras facetas de la vida privada nos cuesta trabajo admitir que «tenemos un problema».

¿Pero miedo a qué?. ¿Cuales son las causas que nos pueden llevar a esa sensación de inseguridad y desasosiego cuando nos ponemos a pintar?. Pues verás, yo he conseguido identificar varias de ellas en el día a día de un estudio de arte viendo trabajar a los alumnos. No es que sean todas las que son, sino solo las seis más usuales:

  • Miedo a equivocarse.
  • Miedo a no hacerlo como uno quisiera.
  • Miedo a estropear lo ya hecho.
  • Miedo al qué diran.
  • Miedo ante el lienzo en blanco, o lo que yo llamo, miedo a no saber cómo empezar.
  • Miedo a que no me salgan los colores.

Si te parece vamos a analizar cada uno de estos «miedos» y verás que todos son un sinsentido.

Miedo a equivocarse:

¿Cómo?. ¿Es que acaso te consideras perfecto/a?. ¿Tan exigente eres contigo mismo?. Osea, que tu tienes claro que los demás, no nos equivocamos, que el «pintor» bueno no se equivoca, que el auténtico artista no se equivoca. ¿De donde te sacas tu eso?. TODOS COMETEMOS ERRORES Y TODOS PINTANDO NOS EQUIVOCAMOS EN CADA OBRA.

¿Sabes eso de que lo más difícil en la pintura es «firmar el cuadro»?, sí, firmarlo. ¿Y sabes porqué?, pues porque siempre vemos que no está completo, que en algo nos hemos equivocado y tenemos que corregirlo, porque nunca estará a nuestro absoluto gusto. ¿quién no se equivoca?. ¡Más vale que te vayas quitando esa sensación cuando pintes porque no va a ser precisamente un buen compañero si quieres iniciarte en el arte de la pintura!. Claro, te estarás diciendo, qué fácil lo ves con tu experiencia, pero yo que no la tengo…

A ver… Te estoy visualizando mentalmente cuando pintas; te fijas en algo, en un detalle de tu cuadro, te pegas al caballete y hasta que no crees que has terminado ese detalle ni se te ocurre ver de lejos lo que has hecho. ¿A que sí?. ¿Y si yo te dijera que las pinceladas maestras (esas que de cerca no son más que una pincelada de color sin forma ni sentido pero cuando las ves de lejos te sugieren una persona, una hoja… algo que de cerca ni nos habíamos imaginado) solo salen si no las piensas de forma premeditada?. No, tu lo que crees y piensas de ese pintor es que es un auténtico maestro que con una simple pincelada que de cerca no es más que eso, ha conseguido que de lejos se vea perfectamente a un hombre tumbado en la playa… ¿No es así?. Pues no, ni es un maestro (bueno, puede ser que sí lo sea) ni esa pincelada la imagino y la ideó para que representase a un hombre tumbado… el se puso a pintar dio unas pinceladas sueltas y cuando se retiró vió que esa pincelada le sugería a un hombre tumbado y la dejó, las otras que no le sugirieron nada las quitó o corrigió.

Tu problema no es tu miedo a equivocarte,  es simple y llanamente inseguridad derivada de no saber cómo debemos pintar. La solución es simplemente cuestión de dos cosas… soltar muñeca y ver de lejos lo que pintamos. Aquí en mi ciudad natal, Motril, comemos un plato muy típico para los días de lluvia, las migas, que se suelen comer poniendo la sartén en el centro de la mesa y todos de pié a su alrededor se van acercando con su cuchara a coger migas y después se retiran para dejar espacio a los demás, es decir, paso adelante para coger y paso hacia atrás para dejar a los demás. Pues bien, siempre les digo a mis alumnos que hay que pintar como cuando comemos migas… nos acercamos al lienzo y damos unas pocas pinceladas, inmediatamente nos retiramos y vemos lo que nos ha salido, si nos gusta, lo dejamos, si no, nos volvemos a acercar y lo corregimos. !PERO HAY QUE RETIRARSE PUÑETA¡, ¿o es que cuando alguien viene a ver un cuadro nuestro a nuestra casa lo vamos a pegar al cuadro para que lo vea de cerca?; ¡no y rotundamente no!, lo va a ver de lejos y así es como nosotros lo debemos ir viendo cuando lo estamos pintando… DE LEJOS.

Tu miedo a equivocarte es absurdo. ¡SUELTA LA MUÑECA! (es decir traza la pincelada con decisión y sin esperar un determinado efecto) Y RETIRATE PARA VERLA. Si no te gusta quítala o corrígela, pero si te gusta déjala. ASI LO HACEMOS TODOS.

Miedo a no hacerlo como uno quisiera.

Este tipo de miedo es ya de «traca». A ver… ¿has elegido ese motivo que vas a pintar porque te gusta?, ¿solo porque te gusta?. ¿Has visualizado antes de elegirlo si eres capaz de pintarlo?, ¿o te has lanzado a la aventura a ver que te sale?.

Aprender a pintar no solo significa conocer y dominar los materiales, técnicas, color, etc. Aprender a pintar es también aprender a saber elegir el motivo de nuestra obra.

Es una de las cosas que más me molesta de un alumno. El típico o típica alumna que se empeña en pintar sólo lo que le gusta y por el sólo hecho de que le gusta sin tener en cuenta la dificultad, su nivel pintando, etc…, ¡NO, QUIERE PINTAR ESO, LO QUE SEA, PORQUE LE GUSTA!

Luego pasa lo que pasa.

– ¡¡Ay… es que no me sale!!

– Ya te dije que para tí te iba a ser difícil…

– Ya… pero es que me gusta mucho.

Si quieres aprender a pintar lo primero que tienes que hacer es aprender a elegir el motivo de tu pintura. Y eso solo se consigue con absoluta honestidad y humildad con uno mismo. ESTO ME GUSTARÍA PINTARLO, VALE, ¿PERO SABRÍAS PINTARLO?, ¿SABES CÓMO RESOLVERLO?, ¿HAS HECHO ANTES ALGO PARECIDO Y TE HA SALIDO BIEN?. Esto es lo correcto, estas son las preguntas que debes hacer antes de elegir un motivo. Por supuesto que debe gustarte principalmente lo que vas a hacer, pero hazte después esas preguntas, no te quedes sólo en el que te gusta. Si es así, si lo haces así, te aseguro que no sentirás esa sensación de ese absurdo miedo que sólo nosotros, con nuestra falta de humildad nos provocamos viendo que no nos sale como nos gustaría que nos saliese. ¡Claro! ¿cómo no vas a sentir ese miedo si antes no has valorado si eras capaz de hacerlo?.

Miedo a estropear lo ya hecho.

Bueno… este tipo de «miedo» tal vez tenga algo más de sentido para los que os iniciais en la pintura pero si me dejas explicarme verás que es igualmente algo que debes superar de inmediato.

Depende de la técnica que estes utilizando es más normal o no que tengas o sufras en alguna ocasión este tipo de temor. Por ejemplo:

  • Si estás pintando acuarela es muy normal, mucho más de lo que imaginas porque como bien sabes esta técnica pictórica no admite corrección. Vale, perfecto. Pero te has preguntado en alguna ocasión ¿qué pasa si lo estropeas arriesgándote con un nuevo lavado?. Pues nada, absolutamente nada, rompes el papel,  lo repites o vuelves haces algo distinto. ¿Sabes que lo más bonito de la acuarela es un resultado espontáneo donde los mejores resultados no los consigues tú sino el agua cuando la dejas trabajar por sí sola?, si no experimentas, si no te arriesgas, «nunca aprenderás».
    Un día, es una anécdota que me ocurrió, viendo como una alumna que se iniciaba en la acuarela se lamentaba de ver que no le salía, llegando incluso a enfadarse consigo misma, le dije que la acuarela era así, que no pasaba nada, que la rompiese y empezara una nueva, que todos, yo mismo, había tenido que romper muchas acuarelas a lo largo de vida. ¿Sabeis lo que me respondió? ¡Que a ella eso no le importaba!.
    No te equivoques, tener miedo a que se estropee una acuarela te va a impedir que aprendas «a base de cometer errores» que es como realmente se aprende y como todos hemos aprendido.
  • Ahora bien, si tienes este miedo pintando al óleo, eso ya si que es para pensarse si quieres aprender a pintar, porque si algo hace especialmente atractiva esta técnica y es la que comúnmente se utiliza para iniciar a alguien en la pintura es por su extraordinaria propiedad de que admite todo tipo y cuantas correcciones tengas que hacer. Luego piensa que no tiene ningún sentido ni justificación razonable alguna tener miedo a estropear lo que ya tenemos hecho pintando al óleo.

Miedo al qué diran.

A ver… ¿Estás aprendiendo a pintar o eres ya un experto?. En cualquier caso, ¿te has preguntado alguna vez si este es un miedo que te asalta cuando pintas sólo? o ¿es una cuestión de falta de autoestima en general o de miedo al ridículo en particular?.

Siempre digo «EL QUE EXPONE, SE EXPONE». Y no hay más. O lo aceptas así, o mejor que lo dejes. Esto sería equiparable a aquel que pretende ser actor pero tiene miedo al público. No… es incompatible una cosa con otra.

Si hay algo que puede satisfacer a un artista, no es el dinero, sino recibir un aplauso por su obra. Pero oye… si no muestras tu trabajo, si no expones tu obra, ni recibirás uno ni recibirás el otro.

El pintor pinta para enseñar su pintura, no para ponerla en su dormitorio para verla el sólo. El escritor escribe para que otros lean lo que escribe, etc etc.

Exponer tu obra al criterio de los demás piensa que es el último y principal objeto de tu quehacer pictórico, pero mira, esto conlleva que a unos les gustará y a otros no. ESO TENLO CLARO QUE VA A SER ASI DESDE EL MISMO MOMENTO QUE TE DECIDES A PINTAR.

Miedo ante el lienzo en blanco, o lo que yo llamo, miedo a no saber cómo empezar.

Este no es un tipo de miedo específico. Es la suma de algunos miedos anteriores; a equivocarse a no hacerlo como uno quisiera, etc.

La verdad es que un papel o un lienzo en blanco impresiona un montón y es muy natural, sobre todo para los que empezais a pintar, que esa mera «impresión inicial» se convierta en un absoluto miedo o más bien diría yo, en un auténtico pavor.

Yo suelo emplear un consejo a mis alumnos en estos casos que realmente son de gran ayuda para ellos. Les digo… «una vez que hayas hecho el dibujo previo sobre el lienzo y cojas tu paleta y tu pinceles, antes de dar la primera pincelada dite a ti mismo «BUENO… YA SALDRÁ» y empieza por donde quieras.

Otra técnica para evitar este desasosigo inicial ante el lienzo en blanco es precisamente eliminar el blanco antes de hacer el dibujo, es decir, darle un fondo de color neutro… es igual, el que sea… deja que se seque y luego haz el dibujo sobre él. Cualquiera de estas dos opciones te pueden ir muy bien para iniciar tu cuadro sin estas dudas tan comunes a cualquier pintor, aficionado, avanzado o profesional.

Miedo a que no me salgan los colores.

Este miedo, al menos en mi Estudio, no es muy usual porque desde que un alumno se inscribe con nosotros lo primero que hacemos es precisamente quitarle estas dudas o estos miedos enseñándoles a dominar el color antes de enseñarles las técnicas pictóricas.

Pero si no has tenido la oportunidad de que alguien, en una academia o estudio, o en la mismísima universidad te hayan enseñado a dominar el color es, y tómatelo como normal, que tengas no solo este miedo sino todo tipo de dudas sobre las mezclas de color y cómo obtener los colores.

Yo, aunque te parezca mera publicidad personal, te recomendaría mi libro con el que te garantizo que no volverás a sentir miedo al trabajar con el color, pero si no te convence o no te fías de mí, te diría que tengas mucha paciencia con este tema porque llegar a dominar el color sin utilizar una técnica específica para ello te va a llevar mucha y mucha práctica hasta que llegues a dominarlo. Tú decides.

Por último permíteme que te diga y te dé un último consejo sobre este tema. TENER MIEDO PINTANDO ES DEL TODO ABSURDO. NO CONDUCE A NADA.

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