Nos proponía nuestra amiga Catyqg, en nuestro buzón de sugerencias, un tema que yo en principio creí tenía publicado, «el apunte del natural». Luego deparé en que era otra cuestión la que nos planteaba «Creo interesante tratar el trabajo del apunte previo a la hora de tomar notas del natural para usarlas luego en la acuarela u otra técnica pictórica«. Así que subsanando mi error inicial, os propongo hablar sobre este interesantísimo tema. El apunte del natural es una cuestión que a todos los aficionados nos ha llamado la atención de los profesiones y que hemos entendido como algo, al menos, necesario porque si ellos lo hacen, digo yo, será por algo. Pero en verdad, ¿es necesario aprender esto?, y en su caso, ¿cómo se hace?.

Vamos a enfocar el asunto bajo estas dos cuestiones que creo merecen la pena tratar para aclarar algunas dudas que seguro tendrás.

Vamos con ello pues.

El apunte del natural. ¿Es necesario en cualquier caso?

Yo aquí, como dice la canción, tengo «el corazón partido». Por un lado, pienso, considero y creo que es absolutamente necesario para cualquier pintor y no digamos si estamos aprendiendo a pintar.

Por otro, y si te soy sincero, yo lo he practicado bastante menos de lo que debería hacerlo. ¿Porqué?, pues no sabría decirte. Quizás, y por buscarle alguna explicación, siempre lo consideré un ejercicio más propio de dibujo que de pintura. En la antigüedad quizás tenía mucho más sentido que hoy en día que contamos con la inestimable ayuda de la fotografía. En mi caso además, no tiene mucho sentido porque soy PINTOR DE ESTUDIO y no de calle.

Pero centremos el tema para quien os gusta pintar del natural y no para el pintor de estudio, que ya digo, realiza ese apunte directamente en el soporte y no en un cuaderno de notas.

¿Es necesario hacer los apuntes del natural?

Evidentemente, la respuesta es «SI» si quieres llevarte al estudio una idea que te ha surgido ante determinado momento o lugar que casualmente has visto y te ha gustado. O porqué no, de esos paisajes o personajes que te has encontrado en tus viajes o momentos de ocio sin contar con tu equipo de pintura.

Pero… digo yo… ¿y si llevas en esos momentos tu móvil y le haces una fotografía a lo que te ha llamado la atención para plasmarlo en una pintura posteriormente?… ¿No es lo mismo?. ¡Claro que no! estarás diciendo, se trata de hacer un apunte del natural, es decir dibujar in situ. Vale… llevas razón, se trata de hacer un dibujo. Pues eso. Por esto creo que es más un asunto, o un ejercicio, más de dibujo que de pintura.

Pero vamos a lo que vamos y dejemos nuestras opiniones al margen.

Para el aficionado, que quiere en verdad «APRENDER A PINTAR» yo le recomendaría muy mucho este tipo de trabajos «de campo» como se les suele denominar. ¿Por qué? Pues entre otras muchas razones porque practicará el dibujo, algo tan necesario en pintura como el propio manejo del color y que no siempre es considerado como elemental para el aprendizaje de eso que llamamos «pintura».

El aficionado a la pintura, normalmente, quiere aprender a pintar y no a dibujar porque para ello, piensa, que se puede valer de las técnicas del calco, el proyectado o el cuadriculado. ¡QUÉ GRAVÍSIMO ERROR!

Créeme si te digo que el dibujo son los cimientos que sustentan la pintura en general. Y cuántos más ejercicios hagas de dibujo (del natural o en estudio) más y mejor vas a avanzar en tu quehacer pictórico.

Los apuntes del natural, en definitiva, podemos entenderlos bien como un ejercicio de dibujo propiamente dicho y cuyo objeto es sólo eso, un dibujo del natural, o bien como un proyecto de una pintura posterior. En el primer caso no tiene más que explicar, en el segundo sí que es importante detenernos algo más en el tema.

El apunte del natural como proyecto de una pintura posterior

¡A ver!… Se supone que no eres un profesional de la pintura y que este asunto de los apuntes del natural te llaman la atención porque ves que muchos pintores lo hacen. Vale.

Eres un aficionado a pintura y quieres probar o aprender cómo se hace esto de los apuntes del natural. Me parece genial.

Imagina que aprendes a hacerlo. Sales a la calle y te pones a la tarea. Te colocas en un sitio, sacas tu libreta de apuntes y consigues hacer un apunte precioso…. ¿Y ahora qué?… llegas a tu estudio, coges tu apunte y lo pasas al soporte. Vale. ¿Y ahora que haces con el tema de los colores?… tomaste un apunte en dibujo…. ¿Y el color de aquel motivo?, ¿qué haces?… ¿te lo inventas?.

No tiene ningún sentido para el aficionado a la pintura este asunto de los apuntes del natural como proyecto de una pintura posterior si antes no ha aprendido y dominado «el color». Es preferible, siempre bajo mi punto de vista, aprender antes a manejar el color que tirarse a la calle buscando ideas que luego no vamos a ser capaces de resolver sin ese dominio del color. Porque no sé si sabrás, que el profesional no necesita ver el color para pintar un cuadro. ¿Y tu?… ¿lo necesitas?

¿No crees que es más práctico y porqué no, hasta más sensato, si lo que quieres es llevarte una idea para el estudio, tomar una fotografía de lo que te guste?.

Pero insisto, si lo que quieres es practicar el dibujo del natural… PERFECTO, es un ejercicio que siempre te recomendaré por su enorme utilidad para el aprendizaje, en general, de la pintura.

Pero bueno… como quiera que sé que continúas en tu idea y deseo de saber cómo se hacen estos dibujos o apuntes del natural, vamos a tratar este tema aunque solo sea así por encima porque esto necesitaría un tratado mucho más especializado que aquí en un simple artículo.

El apunte del natural. ¿Cómo se hace?

Bueno… creo que mejor que preguntarse ¿cómo se hace? deberíamos decir ¿qué debemos dibujar en el apunte? porque evidentemente cada pintor lo hará o hacemos de forma distinta… unos más detallistas, otros que sintetizan más, etc. En eso no voy a entrar.

A ver… para mí un apunte del natural, como imaginarás, puede ser de cualquier cosa, o su objeto puede ser cualquiera… unas rocas, una playa, un árbol, etc. Pero generalizando, creo que se presta más un apunte del natural para la figura humana y el paisaje en general. Veamos estos dos tipos de apuntes y cómo deberías afrontarlos.

El apunte del natural de la figura humana.

Yo creo que este tipo de apunte es el que a todos nos llama poderosamente la atención por la dificultad que tiene y por las ganas que tenemos de poderlo hacer. Conseguir captar la figura en movimiento de un modelo que no está precisamente quieto o que ha pasado en un instante frente a ti, no lo vemos difícil, lo vemos como algo solo reservado a auténticos «genios». Y en verdad no vamos muy desencaminados.

Es decir, podemos hacer un apunte del natural de la figura humana en dos situaciones. En movimiento o estática.

Si es estática no tendremos más dificultad, con algunos matices, que hacer cualquier otro dibujo. Si está en movimiento… ¡Amigo!… eso son palabras mayores.

¡Baja del árbol…! Un apunte del natural, si la figura está en movimiento, solo son capaces de hacerlo muy pocos pintores…. Es más, yo diría que ni incluso lo hacen de forma predeterminada. Es imposible retener mentalmente un instante del movimiento de una persona. Lo que sí se puede hacer es dibujar de memoria una figura humana en movimiento, es decir, cuando tu ves a alguien dibujando unos personajes en movimiento (que por supuesto ya no están en solo cuestión de segundos) en plena calle, te aseguro que los ha dibujado de memoria en un entorno real que está viendo.

Te puedes imaginar (que ya es mucho imaginar) la síntesis esquemática de la figura humana, pero captarla en un segundo y luego darle forma real, solo lo harás cuando hayas dedicado muuuucho tiempo a estudiar la anatomía humana en movimiento.

Imagina que estás en la calle, ves esta escena y quieres hacer un apunte de esas personas que en ese instante están frente a ti.

Lo primero que deberías captar, en un sólo segundo sería la síntesis esquemática de esas personas como muestro en la imagen inferior…

Tu crees que es eso posible?… Yo no. Lo que sí creo que sería posible es captar la imagen y la idea de un corredor, una mujer que presencia la carrera y lo está animando levantando su número de dorsal y uno que lo sigue en bicicleta muy atento… ESO SI PODRÍA SER OBJETO de un apunte, pero claro… el dibujo de esas figuras en movimiento las tendrías que hacer DE MEMORIA y solo SI LAS SABES YA HACER.

Estarás conmigo en que se puede dibujar lo que estamos viendo, porque si no lo estamos viendo, entonces estamos dibujando «DE MEMORIA». Asi que quítate ese peso de encima y piensa que hacer un apunte de personas en movimiento solo lo podrás hacer tirando de tu memoria y de mucha experiencia previa en el tema.

Cuando la persona la encontramos estática, que nunca lo estará del todo posando para ti todo el tiempo que necesites, entonces sí que podemos hacer cualquier apunte del natural.

Te explicaré brevemente cómo deberíamos actuar en estos casos. Bueno, mejor dicho, te diré qué suelo hacer yo en estos casos.

  • Lo primero que hago es no llamar la atención…. sí, he dicho bien… «no llamar su atención». Te parecerá una tontería lo que acabo de decir pero es fundamental que el modelo no sepa que lo estás pintado pues de lo contrario ya no te ofrecerá esa expresión que tanto nos gustó.
  • Inicio el dibujo (apunte) siempre buscando de primeras la expresión del rostro (ojos, boca, cejas) pues en definitiva eso fue lo que me llamó la atención.
  • El resto, voy dibujando conforme el modelo y el tiempo me permite.

No tiene más que comentar este asunto.

El apunte del natural de un paisaje

¿Ves tu?… lo del apunte de un paisaje ya es otra cosa.

El problema que se nos presenta ahora es totalmente distinto. En la figura humana el problema era su inevitable movimiento. Ahora el problema es la amplitud del campo visual que nos desborda, es decir, es tanto lo que vemos que no sabemos qué dibujar ni hasta dónde debemos extender nuestro dibujo o apunte.

Ya deberías saber que uno de los objetivos a conseguir en toda pintura es centrar la atención del espectador en algo que nosotros hagamos el objeto mismo de nuestra obra. Pues bien, cuando algún motivo nos llama la atención lo suficiente como para provocarnos el deseo de hacer un apunte, es evidente que ese debe ser el objeto de nuestro apunte y de la posterior pintura. Si pongo un ejemplo será mejor.

Imagina que andamos por esta ciudad (imagen de abajo) y nos llama la atención esa plaza…

¿Por dónde empezamos nuestro apunte?…. Muy fácil.

En esa plaza hay un edificio muy característico que de seguro alguien que conozca esa ciudad lo reconocerá en seguida. La casa con el tejado en triángulo en rojo. Y se te fijas delante hay una estatua en el centro de la plaza. Pues ya lo tienes…. Empieza tu apunte bien por la estatua o por la casa. A partir de ahí amplía a lado y lado lo que quieras.

Es decir. el motivo de nuestro apunte siempre será algo en concreto que nos llame la atención, un árbol, una calle, un cortijo en mitad del campo, etc. Pues entonces inicia siempre tu dibujo centrándote en eso mismo.

Y creo que tampoco el tema da más de sí.

Lo que si quiero terminar este artículo con una idea que considero importante.

  • El apunte del natural siempre es recomendable hacerlo «COMO EJERCICIO DE DIBUJO». Si te encuentras aprendiendo a pintar no te compliques la vida tratando de hacerlo para luego en tu estudio o domicilio pintar un cuadro sobre eso. Recuerda que solo te llevas eso… un dibujo, pero no los colores.

Bueno… pues espero, al menos, haberte aclarado algo sobre este asunto. Si te gusto ya sabes… comparte o comenta. Ahora también puedes calificarlo con las estrellas de abajo según te haya gustado más o menos.

Un cordial saludo

Hangel Montero