Interpretar o copiar el motivo que queremos pintar no es una pregunta que me suelan hacer mis alumnos en el estudio, es más un hábito erróneo que continuamente tengo que estar corrigiéndoles.

Este asunto os lo traigo a petición de muchos compañeros seguidores del Blog. Un tema que por su especial significado, a veces, nos crea más confusión y dudas que otros aspectos de la pintura mucho más relevantes o importantes.

¿Copiar o interpretar?. Un gran dilema para una cuestión bien fácil y absolutamente personal. ¿Quieres copiar un motivo?… ¡cópialo!. ¿Prefieres interpretarlo?… ¡pues interprétalo! … MIRA QUE FÁCIL ES.

No veas la cara que se te ha tenido que quedar… ¿Y ya está?… ¿Tanto para esto?. No creas… espera y verás que el “temita” tiene mucho que comentar.

Vayamos por partes…

Lo primero que debemos es centrarnos en el concepto que tengamos cada uno de lo que en pintura significa “copiar un motivo” o “interpretar un motivo”, algo en lo que normalmente no solemos coincidir todos de manera inequívoca.

Para unos, copiar es tratar de pintar “exactamente” lo que estamos viendo en un motivo. Para otros copiar será simplemente aproximarse al motivo pero incluyendo todos sus componentes. Para otros, en cambio, copiar será hacer un cuadro igual que el motivo pero “a su manera”.

Para unos interpretar es pintar algo diferente a lo que estamos viendo pero basado en él. Para otros, interpretar es distorsionar lo que vemos. Para otros es pintar lo que vemos pero haciéndolo “a nuestro aire”.

Como verás, a veces, ambos conceptos llegan incluso a confundirse, sin contar con que estos conceptos admiten, de seguro, muchísimas más connotaciones que las aquí señaladas.

Lamentablemente, en pintura se utiliza el término “interpretar” como sinónimo del resultado de la voluntad inequívoca del autor fruto de su imaginación que le da, si cabe, un valor añadido a “su arte”. Cuando, por el contrario, el término copiar en pintura es sinónimo de ausencia de imaginación si no de una absoluta incapacidad artística del autor.

Es decir, en pintura, el hecho de copiar desmerece la obra y a su autor pero en cambio interpretar no solo está bien visto sino que es un hecho revelador de una indudable capacidad artística del autor.

Tanto es así, que seguro, que siempre habrás evitado decir, a quien haya visto un cuadro tuyo, aquello de que “lo he copiado de otro cuadro”, o “lo he copiado de una fotografía”. Siempre preferirás decir, “me inspiré en una fotografía que vi”, o “quise hacer una interpretación del cuadro de…”.

¿Cuantas veces no has oído eso de …?

  • ¡No, yo es que lo he interpretado así!… cuando a lo mejor ha querido copiarlo exacto pero no le ha salido. O… ¡Es que yo lo veo así! cuando en realidad es que no lo supo pintar.

La palabra “copiar” es tabú en pintura, mientras que “interpretar” es sinónimo de  arte puro

La realidad del oficio de pintar es bien distinta y nada tiene que ver con estos conceptos estereotipos que solo se usan “de cara a la galería” y por quienes no tienen ni pajolera idea del auténtico “OFICIO DE PINTAR”.

No sé tu, pero yo tengo muy claro este tema.

¿Interpretar o copiar lo que vamos a pintar?: ¿Qué debemos hacer?

Esta es la pregunta que todos os hacéis. ¿Debemos interpretar nuestro motivo o copiarlo?. ¡PUES YA EMPEZAMOS MAL!…

¿Por qué tenemos que elegir entre una cosa u otra?… ¿es que acaso son incompatibles?. Y digo yo… ¿Y si quieres copiar pero no tienes suficiente técnica para hacerlo?… ¿tienes que interpretar entonces?… ¿Y si no sabes interpretar?… ¿tienes entonces que copiar sin más remedio?… ¿Y si no sabes tampoco copiar?… ¿que haces?… ¿No pintas?.

El uso de estos dos términos, tal y como hemos visto se entienden en pintura es de por sí un error de base para el que se inicia en pintura y origen de una controversia que no tiene ningún sentido planteársela. Es decir, para mí, “ES UNA AUTENTICA PÉRDIDA DE TIEMPO” que en nada va a favorecer nuestro proceso de aprendizaje. Es más, yo diría que lo único que vamos a conseguir planteándonos esta cuestión es tener aún más dudas acerca de nuestra capacidad artística. Piénsalo y verás que es así.

Pero quisiera explicarte éste, mi particular punto de vista.

Vamos a ver… ¿Quién se atreve a decir YO NO COPIO?.

  • ¿El que pinta de una fotografía?
  • ¿El que pinta del natural?
  • ¿El que pinta de imaginación?

El que pinta de una fotografía está copiando algo que una cámara recogió en un instante. ¿No?

El que pinta del natural está copiando de lo que ve ante sí. ¿No?

Y el que pinta de imaginación está copiando de una imagen que surge de “su memoria”. ¿O no?

¿Quién no copia pues?

Todos, absolutamente todos, copiamos algo cuando nos ponemos a pintar. Si acaso, solo admito una excepción en “LA PINTURA INFORMISTA O ABSTRACTA” en la que evidentemente su autor jamás se planteará la pregunta de nuestro artículo si debe copiar o interpretar.

Pintar, salvo esta excepción, es un mero proceso de COPIAR ALGO Y PLASMARLO EN UN SOPORTE.

Otro tema bien distinto es “el interpretar algo“. Perdona pero es que me cuesta seguir con este preciso tema por lo absurdo que es.

A ver… ¿A alguno de vosotros se os ocurriría llevarle la contraria a alguien que te dice que el ha interpretado este o aquel motivo?… ¿a que no?… Sería como decirle que no es verdad el que alguien te diga que le gustan las flores o que quiere a determinada persona. ¿Como puedes saber los auténticos pensamientos, intenciones o sentimientos de nadie?. Si te lo dicen, te lo tragas y punto. Luego es una cuestión tan personal como de una certeza, al menos, que nunca deberíamos elevar a la categoría de lo incuestionable.

El que quiso copiar exactamente una fotografía y no lo supo hacer te dirá que el lo interpretó así y tu te tendrás que callar so pena de hacer el ridículo.

En conclusión;

Copiar de un motivo es, salvo pocas excepciones, un proceso natural en toda actividad pictórica. Interpretar un motivo es un concepto más propio del subconsciente humano que del arte de pintar.

Llegados hasta aquí, quisiera mostrarte mi punto de vista y mi concepción sobre este último concepto tal y como yo lo entiendo.

Interpretar un motivo pictórico consiste en “HACERLO NUESTRO”

¡Ay! mamica por Dios… ¿Y eso cómo se hace? te estarás preguntando.

Pues tan fácil como “EVITANDO COPIAR EL MOTIVO”.

Aquí ya si que se me rindieron la mayoría de mis alumnos…

Espera, que no quiero que tu también te rindas… me explico.

Cuando estáis  en esto de aprender a pintar y elegís un motivo para vuestro próximo cuadro, el que sea, vuestra primera  intención va a ser tratar DE COPIARLO EXACTO y reproducirlo tal cual en vuestro lienzo o papel. Pero claro, conforme lo vayáis pintando iréis viendo que es imposible hacerlo igual o como en principio queríais o creíais que había que pintarlo.

Esto que para el aficionado es UN PROBLEMA si no una auténtica LIMITACIÓN, IMPOTENCIA o incluso FRUSTRACIÓN, para el profesional ES UNA VIRTUD porque entendemos que SALVO QUE PINTEMOS HIPERREALISMO nuestra misión no es reproducir con toda exactitud nuestro motivo y porque en definitiva, el arte de pintar consiste en REFLEJAR CON “NUESTRA PINTURA” UN DETERMINADO MOTIVO (lo que usualmente se dice y define como poner o dejar nuestra firma en la obra). Para reproducir con toda fidelidad un motivo están las cámaras fotográficas, no nosotros los pintores.

Es decir, aceptamos y damos por hecho que el motivo sólo está para reproducirlo “COMO NOS SALGA y NOS GUSTE” y nunca nos planteamos hacerlo o tratamos de hacerlo exactamente igual ante la evidencia de que no es nada fácil, so pena de tener una técnica “alienígena”, y porque realmente consideramos que eso no es pintar. ¡Vamos! que no es artístico.

“En vez de ese fondo le voy a poner…”; “Este árbol lo voy a quitar porque me rompe la composición”; “Uf… mira como me ha salido el cielo… ¡me encanta! Así se queda”; etc. etc.

A esto es a lo que yo llamo Interpretar un motivo pictórico. Pintar como pintamos siempre el motivo que sea y que quede a nuestro gusto. No a un ejercicio intelectualmente premeditado, calculado y artísticamente perfectamente planeado y visualizado previamente en nuestro cerebro. ¡Ojo! Habrá quien lo haga así, pero en la mayoría de los casos serán meras excusas para justificar lo que no se ha sabido copiar o hacer lo que se pretendía.

De esta forma, ahora comprenderás lo que al inicio te decía de que cuando alguien me dice “me gustaría copiar esto” le digo pues venga “cópialo”, o cuando me preguntan ¿lo interpreto?, les digo ¡Vale…! interprétalo. Es igual… lo que quieran hacer.

  • Copiar sé que no lo van a conseguir y terminarán como si hubiesen querido interpretarlo, y…
  • Si quieren interpretarlo sé que al final terminarán intentando copiarlo.

Yo, en este caso, y como respuesta al título del artículo te aconsejaría lo siguiente:

1.- Si no tienes la experiencia y técnica suficiente no te plantees nunca este dilema cuando te enfrentes a tu próximo motivo. No te creará más que dudas y al final solo te llevará a pensar que no vales para esto porque ni habrás conseguido copiar (como hubieses querido) ni creerás que has llegado a interpretar nada porque en todo momento, sabes, has estado tratando de copiar.

2.- Piensa solo, cuando inicies tu obra, en tratar de reflejar lo que estás viendo, COMO MEJOR TE SALGA y no lo des por terminado hasta que a ti TE GUSTE LO QUE TE HA SALIDO.

3.- Siéntete orgulloso siempre de tu obra porque sin quererlo, tratando de copiar el motivo LO HAS INTERPRETADO pintando como sólo tu lo haces.

Ahora permíteme que termine el artículo por el comienzo. ¿Recuerdas que te decía que esta no es una pregunta que me suelan hacer mis alumnos pero que sí era un hábito erróneo que siempre tenía que estar corrigiendo?, pues me refería a lo siguiente.

Como sé que es inevitable la tendencia del aficionado a tratar de copiar el motivo como si fuese un japonés en el mismísimo Museo del Prado pero con más miedo que vergüenza, soy yo el que les tiene que recodar continuamente que pintar no es copiar, sino interpretar nuestro motivo y para ello es fundamental SOLTAR LA MANO, es decir hacerlo como nos salga sin estar tan pendiente del detalle. Te recomiendo que leas el artículo sobre los miedos en pintura porque también habla de este asunto.

Bueno, pues es todo lo que te quería explicar acerca de este tema. Y ya sabes, como siempre, que compartiendo con tus amigos el artículo o dejando un comentario me estarás ayudando tu también a mi. Un cordial saludo

Hangel Montero