¿Cómo se consigue el parecido en el retrato?. Por más que trato de hacer un dibujo correcto, el parecido no me sale.

¡Amigo mío!… estás buscando la “piedra filosofal” de la pintura del retrato. EL PARECIDO DEL MODELO. Eso que algunos “entendidos” llaman “captar el alma del modelo”.

Cuánto se ha escrito sobre esto, pero que pocos nos han enseñado algo más que no sea dibujo, dibujo y más dibujo.
Que si las proporciones del rostro, que si la simetría, que si el sombreado, que si los rasgos de un ojo, de la nariz, de la boca, que si en una mujer es así, que si en el hombre es de esta otra forma, etc, etc, etc. Auténticos manuales de dibujo en general sobre el cómo dibujar una cabeza humana, pero sobre cómo conseguir el parecido de una persona en concreto, poco, muy poco he conseguido leer sobre el tema. Al final, siempre lo mismo, “ES CUESTIÓN DEL ARTISTA”, vamos… que si no lo eres, olvídate de conseguirlo. ¡Puf…! Que asunto más frustrante para el que busca información al respecto.

Partiendo de la base, como decía en el artículo dedicado a las principios básicos del retrato que el dominio del dibujo es fundamental para afrontar este tema pictórico, no me explico por qué, cuando se trata de enseñar a pintar un retrato, no se centra el tema desde el punto de vista del cómo se consigue el parecido del modelo, algo tan básico como esencial. Pues no, se insiste una y otra vez en enseñar a dibujar. ¡Pero hombre… si eso ya se supone que lo sabe quien decide pintar un retrato!
De verdad… es un tema que siempre me ha defraudado cuando creía haber encontrado ese artículo, ese comentario que me ayudase a saber cómo lo consiguen los maestros del retrato y de forma tan magistral.

Por supuesto que no puedo hablar en boca de esos grandes maestros para desvelar como lo hacen ellos, lo que si puedo, sin yo ser ningún maestro del tema, es enseñarte cómo lo hago yo. Qué proceso intelectivo hago cuando estoy resolviendo un retrato, y aunque solo sea por mi experiencia en el tema (no sé ni cuántos retratos habré hecho en mi vida… 200, 300… ni idea), algún consejo que otro sí que te puedo dar.

Pero antes de entrar a fondo en el tema quisiera fijar antes los conceptos claves que debemos tener en cuenta sobre este asunto.

  • 1.- El parecido es “una impresión visual” que percibimos por el reconocimiento memorístico de una determinada persona.

Si ves un retrato digamos del mismísimo Velázquez, como quiera que al modelo ni lo llegaste a conocer, no sabes si el artista consiguió o no un buen parecido. Hombre… si es Velázquez lo supones… PERO NO LO SABES A CIENCIA CIERTA.

Cuando en cambio, ves un retrato que le han hecho a tu hermana, por poner un ejemplo, sí que sabes perfectamente si se parece o no. Es decir, solo sabremos si hay o no parecido en un retrato si conocemos antes al retratado.

  • 2.- Partiendo de la base de que el parecido sólo se consigue con un buen dibujo, éste “depende solo de pequeños detalles”

Bueno… pues dicho esto, podemos entrar de lleno en el asunto si bien, como suelo hacer, lo voy a clasificar en los dos momentos esenciales que para mí tiene pintar cualquier retrato. A) La elección inicial de la fotografía (si lo vamos a hacer de esta forma), o el cómo proceder cuando tenemos al modelo ante nosotros para hacer el retrato en vivo y en directo como se suele decir ahora, y B) en el momento en que ya nos encontramos resolviendo nuestro retrato.

Pues venga… vamos con ello.

Parecido en el retrato: Consejos que nos pueden ayudar a conseguirlo para antes de empezar a pintar.

Como dije antes, nuestro retrato lo podemos hacer mediante una fotografía o con el modelo posando. Para ambas situaciones es muy importante empezar con buenos cimientos nuestra obra, como en casi todo lo que hacemos en nuestra vida, para que la tarea de obtener un buen parecido nos resulte más fácil o al menos con muy buenas perspectivas de obtenerlo. Veamos ambas posibilidades y que deberíamos hacer en las dos situaciones.

Si vamos a pintar el retrato de una fotografía:

Ya dijimos en el anterior artículo que no cualquier fotografía es apta para pintar un retrato y qué requisitos mínimos debería reunir; buena resolución, buen contraste de luces y sombras y a ser posible que no fuese frontal, pues bien, aquí vamos a hablar de otra cosa mucho más importante que debe tener una buena fotografía para asegurarnos, en principio, que el parecido con el personaje solo dependerá de nuestro quehacer pictórico. Y esto tiene algo que comentar para entendernos mejor.

¿Cuántas veces no nos hemos hecho fotografías y en casi ninguna de ellas nos vemos bien?…

-Uy… que mal he salido!….
-Venga ya… si estás estupenda.
-¡Que va…! he salido fatal….
-Pues yo te veo muy bien.

¿A que no te resulta extraña esta situación?

Es como cuando nos oímos nuestra propia voz grabada. Nunca nos gusta. Siempre nos extraña esa voz que no reconocemos como nuestra. ¿Te has planteado por qué nos pasa esto?. Pues bien fácil.

La idea que tenemos de nuestra voz es una idea “distorsionada” por la resonancia en nuestro propio cuerpo que percibimos solo nosotros, no los demás. Pues bien, la idea que tenemos física de nuestro rostro es igualmente una imagen “distorsionada”. Nuestra idea, o la imagen que estamos acostumbrados a ver de nuestro rostro es la que vemos a diario en un espejo, es decir, “nos vemos al revés” de cómo nos ven los demás, de como en realidad somos. ¿Recuerdas que nuestro rostro no es simétrico?… ¿que un ojo siempre es distinto al otro?, ¿que ni incluso la boca lo es?. Una fotografía nos saca como nos ven los demás, no como estamos acostumbrados a vernos nosotros mismos. ¿Lo entiendes ahora?, ¿entiendes porque no nos gustamos en casi ninguna fotografía y en cambio si le gustamos a los demás?… pues por eso porque nos vemos al revés, o sea, raros.

Pues entonces, como quiera que seguramente tendremos que pintar a alguien que no solemos conocer qué mejor fotografía podemos utilizar para nuestro retrato que aquella que sea del absoluto gusto del/la modelo o en su defecto del gusto de quienes la/lo conozcan bien.

Es decir, si el parecido era aquella “impresión visual” que percibimos por el reconocimiento memorístico de una determinada persona, ¿no crees que será mucho más fácil sacar el parecido de nuestro modelo si partimos de una buena fotografía donde el propio modelo o personas cercanas a él lo reconozcan si duda alguna?. Luego nos centraremos en cómo haremos para reconocerlo nosotros también, pero en principio elijamos siempre una fotografía al gusto del modelo (donde él se reconozca) o de las personas que lo conozcan. Te diré lo que yo hago cuando me hacen un encargo.
– Me voy con el modelo a un estudio fotográfico (o le hago yo las fotografías) y con el fotógrafo estudio las luces, encuadre y pose. Hacemos 20 o 30 fotografías cambiando la pose, el gesto etc.
– Luego, al modelo le doy a elegir de entre todas las tres o cuatro que más le gusten (es decir, donde se vea mejor) y después de entre esas yo elijo la que veo más adecuada para lo que es.

De esta forma me aseguro, nos aseguraremos, de tener una fotografía donde se va a reconocer al modelo sin lugar a dudas quienes le conozcan cuando vean nuestro retrato. ¡UN PROBLEMA MENOS!

Si vamos a pintar el retrato del natural:

Aquí debo hacer la aclaración del porqué lo vamos a hacer antes de deciros cómo.

¿Has visto las caras y poses que ponemos cuando sabemos que nos van a hacer una foto?… ¿a que siempre forzamos el gesto?… ¿a que nosotros no vamos por la calle o estamos normalmente en nuestra casa o en el trabajo con esa cara?… y entonces… ¿Porqué lo hacemos? Es igual el motivo que sea, no le des más vueltas porque no llegarás a ninguna conclusión, pero lo cierto es que todo el mundo lo hace. Es decir, cuando nos encontramos en esa situación, distorsionamos nuestro gesto, lo forzamos y dejamos de ser nosotros al natural, “como nos conocen los demás”.

Sabiendo esto, el mejor parecido de una persona es aquel que refleja en su estado natural, “sin forzar”.

Imagina ahora que te dispones a pintar un retrato con tu modelo posándote. Bien… le dices que se coloque y mientras tú te vas a tu caballete. Veras que cuando el modelo te vea que vas a empezar, pondrá cara como si le fueses a hacer una fotografía, es decir, verás como cambia la cara queriéndote mostrar cómo él cree que va a salir mejor. ¡Déjalo! no le digas que rectifique.

Ahora tú, dedícate a encajar el volumen en general en el lienzo, toma medidas, referencias etc. (El se creerá que ya lo estas pintando). Al cabo de un tiempo no te preocupes que por el propio cansancio el modelo dejará esa “sonrisa artificial” y su rostro volverá a su estado natural, AHORA SÍ, aprovecha ese momento para dibujar o insinuar los rasgos de su rostro, ojos, boca etc.
De esta forma, el parecido lo conseguirás más fácilmente o al menos, si lo consigues será o conseguirás “captar su alma”… ¡Qué tontería por Dios lo de pintar el alma!. No, lo que quiero decir es que sólo así pintarás a esa persona COMO ES, como la conocen los demás.

Bien… pues teniendo ya esos buenos pilares que nos aseguran que por lo menos tenemos una referencia de esa persona que vamos a pintar de lo más normal, de cómo es realmente ella, vamos a centrarnos en el cómo conseguir el parecido pero ya sí, pintando nosotros.

Parecido en el retrato: Consejos que nos pueden ayudar a conseguirlo cuando ya estamos pintando.

Bien… pues vamos con ello.

Lo primero que quiero comentar es “cuál es la tendencia normal” que todo “aficionado” tiene cuando se pone a pintar cualquier retrato y tratar de corregir ese primer y gran error que se comete. Después me centrare, en aquellos “pequeños detalles” que te decía al principio son claves para conseguir el parecido de nuestro modelo.

La tendencia normal de todo aficionado. Un gran error.

Vengo observando, en mis clases de retrato, que todos los alumnos y desde un principio quieren pintar los ojos, las cejas, la nariz y la boca. Vamos… que parece que están fritos por ver ya al modelo en su lienzo. Yo les digo… ¿a dónde vas?… ¿qué prisa tienes?

-No si yo no tengo prisa. Es que lo importante de un retrato son los ojos y la boca ¿no?
-Pues sí, pero si quieres sacar un buen parecido te equivocas si empiezas tu retrato centrándote en eso sólo.

Esto que al principio les cuesta asimilar luego lo agradecen porque el resultado es sustancialmente mejor si lo hacen como les digo y por los motivos que tú mismo vas a comprender.

¿No quedamos en que el parecido era  “esa impresión visual” que percibimos por el reconocimiento memorístico de una determinada persona? Se supone que estamos pintando una persona que no conocemos ni conocíamos, luego si no tenemos ese previo “reconocimiento memorístico de la persona”, ¿cómo vamos a conseguir “esa impresión visual” que se requiere para saber si se parece o no?

Lo primero que debemos tener claro es que “TENEMOS QUE CONOCER Y PODER RECONOCER A ESA PERSONA” como lo haría su propia madre. Es broma y exageración de un andaluz, pero es verdad. Y tú te dirás… ¿qué?, ¿es que hay que irse de copas antes con el modelo? No hombre no… no es eso.

Lo que quiero decir es que DEBEMOS DARLE TIEMPO A NUESTRO CEREBRO para que se habitúe a ese rostro, a que con el tiempo vayamos memorizando “inconscientemente” sus rasgos, su expresión, su semblante, “su personalidad”, en definitiva, a que seamos capaces de “reconocerlo” visualmente hablando.

Si desde un primer momento trabajamos esos elementos tan específicos y personales del modelo sin que nuestro cerebro sea capaz de reconocer a esa persona, todo lo que hagamos nos lo va a dar por válido aunque no sea correcto. En cambio, si nos ponemos y nos centramos en el color, en el volumen del rostro, en las proporciones de la mandíbula (por ejemplo) o en el pelo, o en el cuello, sin quererlo ni pensarlo, nuestro cerebro va memorizando ese “gesto”, “esa sonrisa”, esa “mirada”, es decir, está conociendo la expresión de ese rostro. Luego, cuando ya pintemos los ojos, o la boca, o la nariz, ya sí que podrá sugerirnos si lo que vemos coincide con lo que sin quererlo se ha familiarizado, es decir, lo podrá reconocer y decirnos si lo que hemos hecho es o no correcto, se parece o no se parece.

Mi consejo pues, salvo que ya conozcas a tu modelo, es que no empieces a pintar nunca tu retrato ni por los ojos ni por la boca ni por la nariz. En todo caso, márcalos sólo con líneas  asegurándote, eso sí, su encaje general en el rostro, pero no los dibujes al detalle. Centra tu atención sólo al principio en todo lo demás, colores, volúmenes, sombras, proporciones, fondo, etc. y vete resolviendo tu retrato sin darle importancia a esos elementos clave… cuando lo tengas claro, cuando se te ocurra y el cuerpo te lo pida, ve dando leves toques de dibujo con tus pinceles pero sin querer terminan nada. Déjalo de nuevo, vuelve a los otros elementos del retrato, ropa, cuello, no sé, lo que sea, observa después de lejos lo que hiciste en los ojos y boca, si los ves bien, retómalos y detállalos un poco más, si no, corrígelo. Luego continúa con el resto… y así hasta que el parecido vaya apareciendo y sea de tu agrado.

¿Sabéis lo que hago yo para saber si he conseguido o no el parecido del modelo?. Como quiera que yo actúo siempre como os he dicho, llega un momento en que he memorizado tanto esa expresión que me coloco de espalda al cuadro, me retiro unos metros y de pronto me doy la vuelta y lo miro. Si a la primera impresión me resulta familiar lo que tengo hecho con el modelo, sé que voy por buen camino y lo estoy consiguiendo, pero si en esa primera impresión me resulta algo extraño, sé que algo no está bien y debo centrarme en buscar qué es lo que no tengo bien para corregirlo inmediatamente antes de continuar. Solo cuando esa primera impresión es buena continúo con el resto. Pruébalo, verás cómo funciona.

Los pequeños detalles. El gran secreto del parecido.

Decía Jean Auguste Dominique Ingres (Maestro retratista del siglo XVIII) que “En todo lo que vemos hay una caricatura que es preciso captar. El pintor debe ser fisonomista, buscar la caricatura”.

Evidentemente se refería a que en todo retrato hay que buscar los rasgos característicos del modelo para destacarlos, no para deformarlos en exceso (que es lo que busca una caricatura). Nos venía a decir que toda persona en su rostro tiene unos rasgos característicos que le hacen peculiar, unos ojos grandes y achinados, una nariz aguileña, unos labios muy finos, una sonrisa abierta, etc., etc. y que esos rasgos son los que el pintor, como buen fisonomista, debe saber captar y plasmar fielmente en su retrato.

Evidentemente, y esto ya lo digo yo, si somos capaces de reproducir fielmente los elementos básicos del rostro, ojos, cejas, nariz y boca, no necesitaremos ser ningún fisonomista para obtener un espléndido parecido del modelo. Es como siempre he mantenido yo… “si el dibujo es correcto, el parecido aflora por sí mismo”. Evidentemente si tenemos esa condición de fisonomistas podremos, como bien decía Ingres, potenciar ese parecido del modelo haciendo destacar esos rasgos característicos sin caer, claro está, en la caricatura exagerando en exceso los mismos. Creo que te resultará más fácil entender esto si te quedas tan solo con la idea de que aquello que veas más característico del modelo te esfuerces más en obtenerlo lo más perfecto que puedas.

Particularmente, y compartiendo lo dicho por Ingres, soy de la opinión que el “parecido en el retrato” depende de PEQUEÑOS DETALLES que la mayoría de aficionados no dan la importancia que merecen, pero ojo… no porque no quieran dársela, si no porque desconocen que la tienen.

Quiero que veas estas imágenes:

parecido en el retrato

Supón que es nuestra modelo… Ahora mira qué ocurre si modifico un pequeñísimo detalle…

parecido en el retrato

Como verás parecen iguales, ¿no?… Pero fíjate mejor… ¿verdad que le ha cambiado la expresión?… que está ahora como ¿algo más seria?

-¡Pues yo las veo iguales!… quizás te estarás diciendo.

Tranquila….si te ocurre esto no es porque tengas mermas en tu capacidad de visión, no, es por aquello que antes dije de que así visto por primera vez el modelo aún no tienes en tu memoria esa expresión y te cuesta trabajo ver alguna diferencia, es decir, te cuesta trabajo “reconocer” sin antes “conocer” memorísticamente hablando las facciones naturales de la modelo. Te lo voy a poner más fácil… mira ahora ambas fotografías juntas.

VARIACIONORIGINAL parecido en el retrato

¿A que ahora sí?… en la de la derecha está como más seria o como más irónica ¿verdad? Pues sólo le he tenido que cambiar las comisuras de la boca (bajándolas un poco). Un pequeño detalle de dibujo que nos ha cambiado la expresión de nuestra modelo de forma moderada pero significativa para su gesto natural.

Pongamos otro ejemplo… Mira ahora esta otra foto y trata de captar la diferencia con la original…

VARIACION4

Te parecen iguales ¿verdad?… Ah, perdón… para que lo puedas apreciar te las debo poner juntas…

VARIACIONORIGINAL  VARIACION4

Siguen pareciéndose mucho pero ¿a que parece como si tuviesen personalidades distintas?… ¿como si ahora fuese una chica algo más sensual?
Un entendido diría “que no le captaste el alma”.
En este caso cambié dos pequeños detalles… subí un poco los párpados inferiores de ambos ojos.

Es decir… Eso que los entendidos llaman captar el alma del modelo no es ni más ni menos que pintar correctamente esos pequeños detalles de las facciones del rostro que si los modificamos modifican la expresión normal del modelo y por ende su personalidad a los ojos de quien le conoce.

Dicho, y entendido esto, quisiera ahora enseñarte cuáles son para mí esos pequeños detalles que nos pueden impedir obtener un buen parecido en nuestros retratos.

En las cejas:

Mira la siguiente imagen.

parecido en el retrato

Las cejas siendo todas diferentes tienen un rasgo común. Todas tienen un “punto de inflexión”, es decir, en algún momento tienen o forman un ángulo. Ubicar ese ángulo correctamente así como su longitud con respecto al ojo es uno de los detalles que debes cuidar.

cejas1

Otro detalle a considerar en las cejas es la distancia que guarda con respecto al ojo. Cuida siempre las distancias A B y C que te indico en la siguiente imagen.

parecido en el retrato

Y por último, cuando comiences el retrato, trata desde un inicio marcar con dos simples trazos la ubicación e inclinación de las cejas.

parecido en el retrato

En los ojos:

Sin duda los ojos, junto con la boca son dos elementos básicos que influyen o condicionan el parecido de cualquier persona. Por ello debes ser especialmente exigente con su perfecta definición.

En especial trata siempre de reproducir fielmente estos detalles.

Las líneas básicas de los párpados.

parecido en el retrato

Pero no caigas en la tentación de todo aficionado de trazar esas líneas con curvas (que es lo que te va a pedir el cuerpo). Engaña a tu cerebro dibujándolas en principio solo con rectas, después, y solo después traza las curvas.

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Distancias y ubicaciones

Otro detalle importantísimo es la ubicación de los extremos del ojo entre ellos y con respecto al iris.

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No es menor la importancia de las distancias entre el iris y ambos extremos del ojo (A y B en la imagen inferior). Estas distancias son vitales para dirigir la mirada del personaje en nuestro retrato.

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Y por último, otro factor importante que afecta, digamos en la personalidad del modelo es “LA MIRADA”, eso que nosotros llamamos el cómo te mira el personaje.

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Cuida en este aspecto la distancia entre el iris y el párpado inferior así como cuánto cubre el párpado superior el iris. Esto es muy importante. Tenlo siempre presente pues puede cambiar una mirada normal en una mirada de asombro, de seducción, de cansancio, etc.

En la nariz:

Parece que es menos importante para el aficionado pero lo es y mucho. Una nariz aguileña pintada recta cambia totalmente un rostro (si no, la gente no se haría la cirugía estética. Es broma), o una nariz chata y corta pintada de gancho y larga ¡ya me dirás…!

La nariz, por supuesto también tiene su gran importancia e influencia en el parecido, pero no sé porqué le resulta tan difícil de pintar al aficionado; bueno, sí lo sé. Si te fijas bien la nariz no nos ofrece líneas definidas para dibujarla, es sólo cuestión de luces y sombras, o sea de volúmenes.

Sabiendo esto, trata de buscar esos volúmenes con solo el color en las zonas que marco en la siguiente imagen.

parecido en el retrato

En la boca:

Como dije anteriormente la boca, junto con los ojos, es de los rasgos más importantes o que más influyen en el parecido pero a diferencia de estos últimos, la boca tiene en especial dos pequeños detalles que debemos cuidar al máximo en nuestros retratos. Las comisuras y su ubicación con respecto a la línea de separación de los labios.

dibujar caras boca comisuras copia

labios

Pero no me refiero sólo a dónde están las comisuras sino A SU FORMA. Ni te puedes imaginar lo que cambia la expresión de un rostro cuando no dibujas de forma exacta las comisuras.

Si quieres un buen consejo, al margen del tema que estamos tratando, EVITA PINTAR RETRATOS CON LA BOCA ABIERTA. Si hay algo que puede arruinar un retrato son unos dientes mal pintados. !Ojo con esto¡ NO TE COMPLIQUES LA VIDA.

Bueno… pues creo que podemos dar por terminado el artículo, pero antes quiero recordarte aquello que te decía de cómo hago yo para ver si voy consiguiendo el parecido mientras hago un retrato. ¿Te acuerdas?, me ponía de espaldas al lienzo, me alejaba unos pasos y me volvía de repente hacia el cuadro. Si la primera impresión era buena, es decir, veía que se parecía al modelo, seguía, si no, es que algo iba mal. Pues bien, si haces tú esto y esa primera impresión no es buena, REPASA UNO POR UNO LOS PEQUEÑOS DETALLES DE OJOS, CEJAS, NARIZ O BOCA QUE ACABAMOS DE VER seguro que alguno de ellos está mal.

Espero que con estos pequeños consejos puedas conseguir ¡CAPTAR EL ALMA DE TUS MODELOS! Me rio por no llorar.

Un fuerte abrazo y ya sabes que siempre te agradeceré que compartas el artículo con tus amistades o me dejes algún comentario.

Hangel Montero

 

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