La paleta de acuarela ha sido desde hace mucho tiempo objeto, para mi, de una interminable búsqueda que por fin logré resolver. Supongo que para muchos de vosotros también lo ha sido o lo es en la actualidad, por lo que es posible que este artículo aclare muchas de tus dudas al respecto y te ayude a tomar por fin una acertada decisión.

¿Paletas de plástico o metálicas?; ¿paletas para godet o para pinturas en tubo?; ¿En estuche o planas?…

Son sólo algunas de las preguntas que siempre me hice a la hora de elegir “mi paleta” para la acuarela, y la verdad es que nunca lo tuve claro hasta ahora.

Mejor os cuento mi experiencia con este material especifico y vosotros sacáis vuestras propias conclusiones.

Cuando me regalaron mi primer equipo de acuarela (madre mía la de años que han pasado), no existía , ni mucho menos, la variedad de paletas, estuches, etc. que para la acuarela podemos encontrar en cualquier tienda especializada hoy en día. También es verdad que antes, casi toda la oferta de pinturas de acuarela se vendían en “pastillas”. Los tubos, las acuarelas liquidas, los lápices acuarelables, etc. eran unos absolutos desconocidos por aquél entonces, al menos aquí en España o al menos, así lo era en mi ciudad natal (lógico por otro lado).

Aquel “primer estuche de acuarelas” que tuve en mis manos era una simple caja con varias pastillas redondas de distintos colores que como única paleta donde hacer las mezclas traía la tapadera (recuerdo era transparente) de plástico suelta del propio estuche.

No tengo recuerdos específicos ni de aquella paleta ni de aquel tiempo pintando. No había otra cosa y con aquello me las arreglaba, eso sí lo recuerdo, divinamente para lo que hacía.

Como quiera que esta técnica me resultaba demasiado difícil y mis inclinaciones pictóricas eran otras, me olvidé durante muchos años de las acuarelas y evidentemente de su material.

Hace más o menos unos 15 o 20 años (no recuerdo bien), y porque me la regalaron, llegó a mis manos mi primera (diríamos) paleta de acuarela en condiciones. Una paleta-estuche de la casa Van Gogh de plástico gris con 24 medios godets y seis departamentos para mezclas que he estado utilizando hasta hace bien poco.

paleta de acuarela

Ciertamente, cuando la tuve, no me plantee nunca la necesidad de cambiarla por otra porque cumplía a la perfección mis necesidades básicas por aquel entonces.

Cuando ya sí decidí aprender bien la técnica, buscando información sobre el material que utilizaban los profesionales, recuerdo que había un denominador común sobre la superficie ideal para hacer las mezclas, “debía ser una superficie blanca y esmaltada”.

Antes de comprar otra paleta con estas características, hice pruebas sobre un plato corriente de cocina. Era blanco y de superficie esmaltada (cerámica en este caso).

Aquí ya me di cuenta de la gran diferencia a la hora de hacer las mezclas con respecto a mi paleta de plástico gris. Podía, sobre todo, ver con más precisión el color obtenido antes de llevármelo al papel. Lo de la superficie esmaltada como que no le di ninguna importancia ni me planteé, por aquel entonces, que podía tener relevancia alguna.

Decidí entonces hacerme de una paleta-estuche que, al menos, tuviese una superficie blanca donde hacer las mezclas.

Encontré un estuche de WINSOR & NEWTON, también de 24 medios godets que, además de ser de plástico de un blanco inmaculado, traía dos paletas con ocho divisiones cada una para hacer las mezclas. ¡¡Qué maravilla!!, pensé. Buen plástico (de mejor calidad que el anterior de Van Gogh), blanco perfecto y además con 16 departamentos para las mezclas. ¡¡Casi na!!

paleta de acuarela

Con esta paleta de acuarela estuve pintando un tiempo hasta que despertó mi curiosidad por las pinturas en tubo. Todos los profesionales las utilizaban en vez de los clásicos godets. En verdad, todos las aconsejaban por su gran concentración de pigmento y por la comodidad a la hora de recogerlas con el pincel.

De nuevo, antes de comprarme una nueva paleta, me compré unos muy pocos colores en tubo con los que rellené los ya agotados godets de mi paleta. Comprobé entonces que aquella información era totalmente cierta y el cambio de acuarelas en pastilla a acuarelas en tubo merecía realmente la pena. De esta forma, una vez más, me planteé cambiar de paleta porque rellenar, y recoger la pintura de los medios godets no se hacía una tarea especialmente fácil porque entre otras cosas mientras ibas trabajando los godets se iban llenando cada vez más de agua haciendo aún más difícil controlar la recogida de pintura con el pincel.

Empece pues a buscar una paleta donde pudiera depositar la pintura de tubo y que al mismo tiempo fuese blanca y con muchos departamentos para hacer las mezclas.

En un primer momento encontré una que reunía esas condiciones. Una de plástico como la que os enseño en la siguiente imagen.

paleta de acuarela

Creo que la utilicé no más de dos veces. Un plástico algo “basto” de no muy buena terminación que en seguida deseché, entre otras cosas, por lo que se manchaba el propio plástico pese a que la limpiase en profundidad y porque los departamentos para las pinturas eran como si rellenase los medios godets de mi anterior paleta.

Busqué entonces otra que fuese de mejor calidad (del plástico) y que no tuviese esos “pocillos” para el color tan profundos como pequeños. Y encontré esta otra.

paleta de acuarela

De mejor calidad del plástico que la anterior, con “pocillos más cómodos para la pintura de tubo, cinco departamentos para las mezclas y la posibilidad de poderla tener en la mano.

La verdad es que no puedo tener quejas de esta paleta porque me ha hecho el “habío” (como decimos por aquí) durante mucho tiempo, pero una vez más, buscando la excelencia y estudiando el material de los profesionales, empecé de nuevo a pensar en las paletas metálicas esmaltadas que todos utilizaban. ¡Hombre!… algo tendrán que todos utilizan este material y no las típicas paletas de acuarela de plástico.

Me puse entonces a buscar por internet en las principales páginas de tiendas especializadas pero, por supuesto, no podía ser de otra forma, si cambiaba a una de estas paletas sería por la que utiliza Álvaro Castagnet. La sin igual Craig Young Palette.

paleta de acuarela

Comprobé que solo las vendían por expreso encargo directo al fabricante, que su coste era de 265 libras (Reino Unido) y que tardaban en suministrarla como algo más de un año. Total, se trataba de comprobar por mi mismo la supuesta “excelencia” de las paletas metálicas esmaltadas y no era cuestión de gastarse un dineral, ni mi impaciencia podía esperar tanto tiempo en tenerla.

Deseché la idea de esta paleta pero no la de encontrar una de similares características.

Si te soy sincero, he estado como seis meses viendo paletas metálicas esmaltadas y hasta hace pocos días no me decidí por una en concreto que luego te diré.

Antes quisiera comentarte las dudas que me suscitaban las que de todo tipo encontraba en la red.

  • Unas eran tipo “estuches” vacíos para poner los típicos godets de color. Desechadas por este motivo. La quería para pintura en tubo.
  • Otras traían demasiados departamentos para poner colores. Yo necesitaba como máximo para los 14-16 colores de mi paleta.
  • Otras venían con pocos departamentos para hacer las mezclas. Luego comprendí que esto no solo no era un inconveniente sino una enorme ventaja.
  • Otras eran de solo para utilizar en mesa y muy grandes.
  • Otras lo eran demasiado pequeñas.

En fin… que no encontraba la de tamaño mediano pero plegable, económica, que sirviese para calle y para estudio, que tuviese varios departamentos para las mezclas y solo pocillos para 14 o 16 colores.

Al final, viendo hace unos días la web de Artemiranda, encontré esta.

paleta de acuarela

Una caja de acuarela rellenable de la casa Talens, metálica y esmaltada. a un precio increíble de solo unos 13,00 euros.

paleta de acuarela

Para probar, y por ese precio, aunque sólo tuviese dos departamentos para las mezclas, creí que merecía la pena adquirirla y así lo hice. Y en verdad os digo, tras sólo unos días utilizándola, que estoy encantado con ella y os la recomiendo sin ninguna duda.

Cosas que he encontrado a su favor: 

  • Su precio, ya de por sí, está al alcance de cualquiera.
  • Creedme si os digo que no tiene nada que ver la superficie esmaltada con la de plástico. Es otro mundo a la hora de hacer las mezclas y controlar la cantidad de agua. Todo el proceso resulta más fácil, limpio y de un absoluto control con los pinceles.
  • Lo que en principio creí era un inconveniente (solo dos espacios para las mezclas), resultó ser una gran ventaja. Una bandeja para mezclas de cálidos y otra para los fríos. ¿Para qué más?. El control para las derivaciones de tonos es absoluto y no se necesita más. Me recordó a cuando utilizaba el plato de cocina y no necesitaba ningún departamento para las mezclas.
  • El tamaño es ideal. Plegada mide solo 19×10,5 cm. y abierta 31×19 cm. Cómoda por tanto para transportar y amplia para trabajar incluso en grandes formatos.
  • Viene provista de una anilla en su parte inferior para sujetarla con la mano mientras pintas.
  • El esmaltado es muy bueno en relación calidad-precio.
  • Una de las cosas que más me gusto fue su facilidad de limpieza. Pulverizas agua sobre las bandejas de mezclas y con un papel de cocina las limpias y quedan como recién estrenadas. ¡Fantástico!

Cosas que he encontrado en su contra:

  • Su peso. Para mi gusto son algo pesadas para trabajar mucho tiempo con ella en la mano. En la mesa son ideales.
  • Una de las bandejas (como ya advierte en su página Artemiranda) no es estanca del todo. Yo lo solucioné con un poco de silicona en las cuatro esquinas y fantástico remedio.

En definitiva.

Creo que te merece la pena cambiar, si aún no la tienes, a una paleta metálica y esmaltada. Es otro mundo.

Y si aún sigues con los godets, prueba las pinturas en tubo. Es igualmente otro mundo en la acuarela.

Si te gustó el artículo ya sabes… comparte o deja tu comentario. Un cordial saludo

Hangel Montero