Fermín García Sevilla, (1961) conocido también por el sobrenombre “El Maestro”. Pintor español autodidacta nacido en Tomelloso (Ciudad Real).

Llevaba tiempo, desde que un día me lo encontré en Facebook, queriendo hablaros de un compañero cuya obra me enamoró a primera vista y que seguro lo habrá hecho con vosotros. Fermín García Sevilla es de esos ejemplos que nos hacen ver el arte de pintar tal y como es. Tal y como lo sentimos.

No se si ya os he comentado en alguna ocasión mi personal obsesión, o mejor dicho, mi animadversión hacia esa célebre frase que seguro habrás escuchado más de una vez de que “en pintura todo vale” porque para mí no existe nada tan disparatado ni nada que perjudique tanto a este maravilloso mundo en el que nos movemos tanto profesionales como aficionados a la pintura. No… ¡No todo vale en pintura!.

¿Habéis observado como la mayoría de las personas que dicen que un cuadro no les gusta, siempre ponen la “coletilla” de … “que conste que yo no entiendo de pintura”?. ¿cómo que no entienden de pintura?… y digo yo… ¿qué hay que entender de pintura para que un cuadro te guste o no te guste?. O porqué no… ¿qué hay que entender de teatro para que te guste o no una obra?…. ¿o de literatura para que te guste o no una novela?. ¿Que hace distinta a la pintura para que la gente se plantee que para opinar de un cuadro tenga que entender?, o que su gusto no lo considere válido por ausencia de un conocimiento técnico expreso que le permita valorar una pintura?. Nada, así de simple, no existe nada. La pintura, como cualquier otra rama de las bellas artes es en esencia algo subjetivo, algo que va implícito en el gusto personal de su destinatario. O te gusta o no te gusta. Es así de simple.

Vamos a dejar este asunto para otra ocasión porque si te digo en verdad tiene mucho de qué hablar. Pero si quiero dejarte una personal conclusión a la que llego valorando otras muchas circunstancias. Para mí, en la pintura en particular y en el arte en general, “lo bueno” es lo que gusta a la “mayoría”. Se que muchos no estaréis de acuerdo con esta afirmación y respeto vuestra opinión, pero de lo que nadie me va a convencer nunca es que algo me tiene que gustar porque “un entendido en la materia” me diga que me tiene que gustar.

Por eso, cuando veo la obra de un compañero que gusta casi a un noventa y nueve por ciento de quienes la observamos, creo que me encuentro ante todo un “ARTISTA” con mayúsculas. Y eso es para mí Fermín García Sevilla, un pintor excepcional, un profesional de la pintura como pocos tenemos la ocasión de encontrar. Un autentico “artista”.

Os dejo esta pequeña selección de su obra y ahora comentamos.

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Estarás conmigo en que es un auténtico deleite para los sentidos ver estos paisajes de Fermín García Sevilla. Porque los reconocemos. Nos hacen sentirnos ubicados en ese mismo lugar donde él con su caballete y pinturas plasmó ese preciso instante de la naturaleza en todo su explendor.

García Sevilla no es un paisajista al uso, es mucho más que eso. Es el realismo en su máxima expresión sin caer en la frialdad cuasi fotográfica del hiperrealismo porque con sus pinceles y colores nos trasmite la hora, la temperatura y el ambiente de un lugar concreto, real y reconocible. Nada resulta extraño ni fuera de su sitio, todo es tal y como esperamos que sea.

Pero hay tres aspecto que quisiera destacar de su obra porque me merecen todos los posibles elogios.

Uno es el cómo cuida la composición de sus paisajes. Es algo que me llamó poderosamente la atención porque es “genial”, o al menos a mi me lo parece. Es genial porque sin definir de forma clara y precisa un “punto focal” o “centro de interés” en sus paisajes, percibimos no obstante una unidad y coherencia en los elementos que lo componen permitiendo al observador guiar su mirada en un orden lógico y sin ignorar ninguno de los detalles. El motivo de la obra no es un pueblo, o una montaña o unos árboles, “es un todo en uno”, es el pueblo, son los matorrales en primer plano, los árboles, el río… todo el cuadro te pide observarlo al detalle sin que nos cause ninguna sensación de incoherencia o desorden. Horizontes elevados en estricta aplicación de la proporción áurea, equilibrio en la distribución de los distintos elementos etc. etc. Una faceta y un saber hacer que valoro muy mucho por cómo lo consigue.

Otro aspecto que destaco de su obra es su técnica pictórica y su dominio del dibujo.

Hay muchos pintores que dominan el dibujo de manera muy destacada pero a la hora de dibujar con los pinceles, se pierden, no consiguen hacer lo que con los lápices o carboncillo conseguirían. También los hay al contrario, pintores que con los pinceles y espátulas te saben crear texturas volúmenes etc, pero con el dibujo van mas bien “justitos”. Fermín García Sevilla me ha sorprendido en este sentido porque domina ambas técnicas con absoluto desparpajo y maestría. Nada más, fíjate en esos primeros términos o planos de sus paisajes. ¡Qué difícil es representar y dibujar con el pincel y el color esos matorrales, esas flores, esos árboles, con tan preciso realismo!, ¡qué difícil es eso! y qué mérito tiene hacerlo.

Y el último aspecto que destaca de su obra, como no, es su dominio del color. ¡Increíble!. ¡Espectacular!.

Cuando indagué en su biografía quedé perplejo al ver que se trataba de un pintor autodidacta. Madre mía… todas mis teorías se me vinieron abajo. Es la primera vez que llegué a pensar que el dominar el color sí que es un arte especial con el que hay que nacer. Es imposible un mayor o mejor dominio del color. Cada plano, cada sombra, cada luz es la que es, está donde debe estar. No hay distorsión ni efectos irreales de color. Todo es absoluta armonía tal y como nos la ofrece la propia naturaleza. No recuerdo muchos pintores que traten el color de forma tan magistral.

Fermín García Sevilla debía tener un sitio en este Blog y ya lo tiene. Sus cuadros deberías, uno a uno, estudiarlos observando cada detalle técnico y de color porque son en sí mismos auténticas clases magistrales de cómo debe pintarse un paisaje.

Desde estas líneas, Fermín, me descubro ante tu maestría y saber hacer, por algo te llaman “EL MAESTRO”.