LUIS CÁMARA LÓPEZ:

El concepto de superación personal se fundamenta básicamente en la conquista de nosotros mismos para lograr nuestras aspiraciones y sueños, reconociendo nuestras más profundas carencias y superando todos nuestros miedos, limitaciones y vacíos interiores.

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Nacido en 1964 en Madrid. Luis Cámara López nos enseña con su fascinante obra que ese concepto de superación personal es real y se hace posible cuando el trabajo, la constancia y el interés vencen las limitaciones técnicas o vacíos académicos. El espíritu inconformista del artista que llevamos dentro buscando de manera continua esa perfección que imaginamos nunca alcanzaremos pero anhelamos como posible y a nuestro alcance es vivo ejemplo del quehacer de este pintor autodidacta madrileño.

Hay ocasiones, bendito azar, en las que uno tiene la oportunidad de encontrarse ante la obra de un pintor que refleja, en su conjunto, ese espíritu de superación personal que nos debe hacer reflexionar a los que nos dedicamos a la enseñanza que es un factor tan importante, o más, que la estricta técnica que debemos transmitir a nuestros alumnos como un valor imprescindible en el normal quehacer del buen pintor.

Luis Cámara no aprende en las aulas, sino en los talleres viendo y estudiando la obra de sus maestros. Sus libros son sus ojos y sus materiales las ganas interminables de aprender. Todo un ejemplo a seguir.

Tuve la ocasión de charlar con él sobre su pintura y en realidad nada nuevo obtuve que no me hubiese dicho ya su obra, tan sincera y directa como lo es él en persona.

Se inició en esto de la pintura no hace mucho de forma continuada (2010), primero con el óleo durante dos años aproximadamente en los talleres de los pintores chilenos Alejandro Decinti y Oscar Villalón y desde entonces y hasta la fecha con la acuarela, su auténtica y reconocida pasión. Una técnica que según refiere, …

”me parece realmente mágica y sorprendente, por su inmediatez, su transparencia y las atmósferas evocadoras que proporciona. Pero me fascina la acuarela no solo por sus resultados, sino por el proceso pictórico en si mismo. Cada acuarela es una auténtica aventura en la que uno no sabe qué va a suceder al final y esa tensión creadora que apenas da respiro me parece fantástica y un auténtico desafío…”

Su obra, con influencias de sus admirados “maestros” Javier Zorrilla, Francisco Castro, Idoia Lasagabaster, José Luis López Pérez, Camilo Huéscar y Manolo Jiménez, la define como la de un pintor de grises…

“recurro mucho a las mezclas de azul ultramar y siena tostada para conseguir colores quebrados mas o menos fríos o cálidos según las proporciones, aunque a menudo me gusta añadir toques finales de color en determinadas partes de la obra, que le dan carácter y rompen la monotonía. También soy un enamorado del sepia y las grisallas con ese color”.

Pero quizás lo que más me llamó la atención de la Obra de Luis, y más aún conociendo su corta trayectoria con la acuarela, fue la formidable capacidad sintetizadora del motivo de que hace gala en sus acuarelas porque se de la dificultad que esta labor creativa tiene para todo pintor en general pero especialmente para el que se inicia en esto de la pintura. Como siempre les digo a mis alumnos. “copiar es difícil, pero crear lo es mucho más…”.

Cuando le pregunté al respecto, y sobre esta facilidad con la que sintetiza sus motivos, su respuesta no podía ser más apasionante y acertada …

“Para mi en la pintura en general y particularmente en la acuarela la regla básica es sintetizar, ser capaz de expresar mucho con poco y dejar al observador que complete la obra con su perspectiva y, en ese sentido, me gustan mas las obras que sugieren que las obras que explican todo de manera muy acabada”.

Y es que en esto de la pintura, disculpad el símil, es como con el sexo, si lo muestras todo se pierde el interés, pero si insinúas algo, llama la atención y provoca el deseo. Hacer copartícipe al espectador despertando su imaginación involucrándolo en la obra misma como un todo en el proceso creativo es algo que solo los grandes maestros saben conseguir y a buen seguro que Luis Cámara lo consigue de forma intencionada que le da, para mi, mayor mérito y valor artístico a su Obra.

Considero que no es necesario comentar la estética de estas maravillosas acuarelas de Luis Cámara pues de seguro que nada más verlas todos coincidimos sobre su enorme armonía y belleza plástica.

Creo más oportuno, en mi caso, considerar y ensalzar más las cualidades y condiciones personales y artísticas del autor pues no es fácil encontrar tantas virtudes puestas al servicio de la creación pictórica; sinceridad, modestia, creatividad, trabajo y constancia, sensibilidad, gusto y una técnica depurada. Viendo el conjunto de su obra pudiera parecer que no mantiene una línea o que carece de “firma” propia (conjunto de técnicas o temática que hacen personalísima la obra de un pintor), pero si vemos más allá del simple papel donde plasma sus exquisitas acuarelas, veremos una trayectoria en continuo crecimiento hacia la perfección y el ideal pictórico, de ahí, que iniciase este artículo con lo que para mí es la condición que más valor posee Luis Cámara, su lucha por la superación personal, un ejemplo para todos nosotros.

Tantas cualidades solo pueden esculpir con el tiempo la figura de un “gran maestro”.

¡¡Enhorabuena Luis!!

http://acuarelasluiscamara.blogspot.com.es

 

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