Permíteme que te pregunte… ¿Es para ti un problema elegir el motivo de tu próximo cuadro? Si la respuesta es “Si” creo que estás en el buen camino, pero si es “No” creo que tienes un problema.

Bueno… no me lo tomes al pié de la letra. Ya sabes que nada es absoluto.

Cuando termines de leer el artículo hazte de nuevo la pregunta y saca por ti mismo tus conclusiones.

Ya tenía ganas de hablar de este asunto, algo más en serio, porque sin duda es de las cuestiones que más difícil resulta hacer ver al alumno y, a veces, es casi imposible inculcar su extrema importancia en quien se inicia en esto de la pintura. ¡Ya ves…! “Elegir el motivo”. Una cosa que debería ser intrascendente, o que casi todos entienden que lo es, resulta que es de suma importancia en el proceso del correcto aprendizaje de la pintura. Una cuestión que pocos autores han tratado y que en la práctica diaria de la enseñanza es fundamental para cualquier alumno.

Sí… Saber elegir, o no, el motivo de tu cuadro puede llevarte a aprender realmente a pintar o a que dejes para siempre ésta tu querida y añorada afición. ¡ASI DE CLARO TE LO DIGO! … Si sabes elegir tus motivos te ayudará a aprender a pintar. Si no sabes hacerlo lo más seguro es que un día te des por vencido y lo dejes. En esto sí que estoy seguro de lo que digo.

Como siempre voy a tratar de razonarte esta cuestión porque tiene más fundamento que las recetas de Carlos Arguiñano.

Imagina que por fin has decidido ponerte en forma y para ello te has comprado una bicicleta. ¿Cómo empezarías?. ¿Con unos primeros paseos cortos? o… ¿apuntándote directamente en una carrera ciclista de tu ciudad?

¡Que cosas tienes Hangel! te estarás diciendo. Evidentemente empezaría poco a poco, no a lo bruto. Y ahora te vuelvo a preguntar… ¿Por qué? Pues porque nuestro cuerpo no estaría preparado para una carrera así de primeras… ¿verdad?

Pues esto que es tan lógico en cualquier actividad en la que uno quiere iniciarse, no lo es, mira por donde, en el tema de la pintura. El que se inicia en la pintura no piensa así.  Desde un inicio trata de buscar respuesta a la pregunta del millón… ¿Tengo yo condiciones para pintar?

Para ello elige un motivo “EL QUE SEA” y se lanza a comprobar si la divina providencia le reservó un lugar que compartir con los genios de la pintura. Vamos… se compra la bicicleta y se apunta a la primera carrera que haya para comprobar si Dios le dio ese cuerpo atlético que tanto añora tener.

Es decir, el aficionado piensa, o cree, que esto del arte “o se tiene”, “o no se tiene”; Sí… evidentemente también sabe que se aprende, pero sobre todo está convencido de que DEBEMOS HABER NACIDO YA CON ESE ARTE.

Luego entonces, “la elección del motivo para pintar”, no es ni remotamente, ninguna cuestión de la que deba preocuparse, al menos, en sus inicios o primeros contactos con la pintura.

Evidentemente, tras los primeros “fiascos”, y si aún le quedan ganas de seguir intentándolo (aunque solo sea por amor propio), ya si se planteará y entenderá que hay que ir poco a poco, que debe intentar pintar cosas más fáciles, pero claro, ya sin la autoestima inicial y con más dudas que colores en su paleta en cuanto a su “arte” innato.

Es frustrante para un profesor de pintura ver que te llega un nuevo alumno al estudio y lo primero que te dice es…

  • “Yo quiero aprender a pintar retrato”

Y tu le dices… ¿Has pintado o dibujado antes?, y te dice…

  • No… pero es que desde chiquitita siempre me gustó eso de pintar yo un retrato.

Entonces es cuando piensas o te planteas ¿Cómo le digo yo a esta que me está pidiendo que le ayude a dejar su afición a la pintura?.

Como comprenderás, lo que vengo a decirte es que “PINTAR” es un oficio que se aprende como cualquier otro.

De lo básico a lo complicado. De lo elemental a lo enrevesado. De lo fácil a lo más difícil.

Es, yo diría…,

Un proceso en el que hay que buscar continuamente la experiencia positiva, el resultado satisfactorio, alcanzar metas pequeñas que estén a nuestro alcance para ir ganando confianza en lo que hacemos y en lo que un día podemos llegar a hacer.

Claro que si piensas que el artista nace por la gracia de Dios y para comprobarlo eliges de primeras “EL MOTIVO QUE SEA” y ves que no te sale, dudo mucho que vuelvas a intentarlo. Te dirás simplemente… “yo no he nacido para esto” y lo abandonarás.

Pero es que si no eres de los que piensan así, es decir, que tienes claro que esto es un oficio que debes aprender poco a poco pero tampoco sabes elegir el motivo que vas a pintar, con el tiempo, y fracaso tras fracaso, te plantearás que esto es demasiado difícil para ti y seguramente también, tarde o temprano abandonarás porque no obtienes recompensa a tu esfuerzo y constancia.

Espero que con lo dicho, al menos, te estés planteando que realmente puede ser que la elección del motivo que vamos a pintar tenga la importancia suficiente como para que empiece a interesarte saber cómo debemos elegir nuestros motivos pictóricos. Si es así, déjame que te ayude. Es muy simple.

Cómo elegir el motivo de nuestro próximo cuadro.

La clave está en algo que nada tiene que ver con la pintura…

Siendo honesto con uno mismo.

Espera que esto se explica por sí solo.

¿Cómo elige el motivo normalmente el aficionado?:

La experiencia diaria en un estudio de pintura me confirma que el aficionado a la pintura elige normalmente sus motivos por alguna de estas razones:

  • Porque le gusta eso que ha visto.
  • Porque ahora le apetece pintar esto que nunca antes había pintado.
  • Porque alguien le ha pedido que le pinte este o aquel cuadro.

Tres razones distintas para otros tantos errores de base.

Pintar esto porque me gusta o me gustaría tener un cuadro así en mi casa:

¡Toma… y a mí me gustaría pintar los techos de mi casa como la Capilla Sixtina!, pero ¿Sería capaz de hacerlo?. ¿Tengo o conozco la técnica necesaria para hacer un mural?. Preguntas normales que un pintor con oficio se plantearía antes de afrontar ese tema pero que el aficionado ¡NO SÉ PORQUÉ! no se plantea nunca. El piensa… “bueno es igual si no me sale”, o si no, “bueno pues si no me sale el profesor me ayudará”

¡Ay…! que equivocación.

Si piensas que no pasa nada si no te sale porque realmente no te importa si te sale bien o mal, no estás siendo honesta contigo misma porque sabes que “SI QUE TE IMPORTA”.  Y si lo dices de corazón porque realmente te importa un bledo que te salga o no, yo te diría que te lo pienses, que aunque no te importe TE DEBERÍA IMPORTAR. Un éxito ahora es el principio o la base para exitos futuros. Un fracaso ahora puede impedir éxitos futuros.

Porque ahora me apetece pintar esto que nunca antes había pintado:

Es el típico caso del aficionado que en un principio empezó a pintar, por ejemplo, paisajes y que tras pintar cuatro o cinco y ver que ya medio le salen bien, de repente te dice que ahora quiere pintar figura, o bodegón, o incluso retrato.

Todos, y me incluyo yo, siempre nos ha gustado probar cosas nuevas. No sé que nos ocurre, a aficionados o algo más expertos, que nunca nos conformamos con lo que hacemos o venimos haciendo. Es como si nuestra vida como pintores consistiese en una continua búsqueda de ese estilo, de esa forma de pintar que nos haga diferentes a los demás, que saque de nosotros mismos ese “arte” que estamos convencidos llevamos dentro pero que aún no hemos encontrado en lo que venimos haciendo.

Una tendencia que, siendo normal, debemos evitar sobre todo al principio. Una inquietud que nada de beneficio nos reporta si lo que pretendemos es aprender a pintar.

A ver… si has empezado con el paisaje y ves que cada vez te sale mejor. ¿Porqué no sigues y lo perfeccionas?. Es como si empezases una carrera universitaria y en segundo, como ya sabes de qué va la cosa, la dejas y te matriculas en otra a ver si esa es realmente tu auténtica vocación, pero de nuevo, otra vez, en segundo la dejas también y ahora pruebas con otra carrera. Al final… tendrás muchos conocimientos pero evidentemente ningún título. Es decir, serás aprendiz de todo pero maestro en nada.

Mi consejo, si es que te ocurre esto, sería que si te inicias en una técnica o en una temática determinada no la dejes hasta que no la domines totalmente. Y cuando domines varias técnicas, porque sé que querrás cambiar y probar otras tarde o temprano, quédate con la que mejor te salga y más guste a la gente. A partir de ahí NO CAMBIES, NO BUSQUES MÁS. PERFECCIONA ESE ESTILO, ESA TEMÁTICA HASTA QUE LA HAGAS TUYA Y EXCLUSIVA.

Porque alguien te ha pedido que le pintes este o aquel otro cuadro:

Vamos a ver… ¿tu pintas para regalar cuadros, o para aprender a pintar?. Es igual, déjalo. Eres dueño de tus acciones y el que regales o no cuadros es sólo una cuestión muy personal y no menos respetable. Pero… a que no eres capaz de decirle a esa persona que te lo ha pedido… “oye mira, es que yo no soy capaz de pintar eso”. ¿A que no?. Te pones y lo pintas te salga mejor o peor. El caso es quedar bien. Y eso ¿te reporta algo para tu aprendizaje?. Yo diría que todo lo contrario. Al final quedarás bien, pero también decepcionado contigo mismo y con más dudas que antes de hacerlo.

Si te das cuenta, en cualquiera de estas tres situaciones, no eres honesto contigo mismo. No lo fuiste cuando te enfrentaste a un motivo sin valorar antes si eras o no capaz de pintar eso, te moviste sólo por el hecho de que te gustaba. Tampoco lo fuiste al cambiar de motivo por el simple hecho de querer buscar tu “arte” sin terminar de ver si lo tenías en el motivo que ya casi dominabas. Y tampoco lo fuiste cuando aceptaste pintar lo que sabías de antemano no eras capaz de hacer.

Resumiendo:

Este debería ser el planteamiento a la hora de elegir nuestro motivo para nuestro próximo cuadro.

1.- ¿Es del estilo que me gusta?

2.- ¿Me suelen salir bien estos temas?

3.- ¿Y este?.. ¿me sería difícil pintarlo o fácil?. Y, por último

4.- ¿Voy a aprender algo nuevo pintando esto?.

Te aseguro que la mayoría de pintores que tenemos esto como algo más que una afición siempre nos hacemos las mismas o similares preguntas antes de empezar un nuevo cuadro.

Y tu… ¿lo haces igual?

A nosotros, bueno a mi me pasa, lo que más trabajo me cuesta es elegir el motivo de mi próximo cuadro. Sé que voy a pintar un paisaje urbano, pero… este ¿tiene buena luz como para lucirme con los contrastes?… ¿Lo sabré resolver?… ¿Me gusta tanto como para hacerlo?… ¿tiene algo que hasta ahora no haya hecho? etc, etc.

Ahora vuelve a hacerte aquella pregunta que te dije al principio. ¿Tienes problemas para elegir el motivo de tus cuadros?.

Saca tus propias conclusiones.

Pues aquí lo dejamos. Espero que en algo te haya podido ayudar. Como siempre, si puedes, deja tu comentario o comparte con tus conocidos. Para mí es de gran ayuda también.

Un cordial saludo

Hangel Montero