Dominar el color es, o debería ser, el anhelo de todo aficionado a la pintura. Una disciplina a la que dudosamente se le da la importancia que tiene a nivel de enseñanza. Es más, dominar el color, se suele asociar a experiencia o virtud del propio artista, descartándose desde un primer momento tanto la posibilidad de su enseñanza como la capacidad de aprendizaje del aprendiz o alumno.

Es decir, se tiene asumido que el dominio del color sólo es posible a través de la experiencia o por la acción Divina que a unos les otorgó ese “Don” especial que les permite entender, apreciar, y manejar el color en la pintura a su antojo.

Lo cierto es que el dominio del color, por estas y otras circunstancias, es un auténtico quebradero de cabeza para el aficionado a la pintura o, porqué no, un sueño que tal vez, con los años, mucha paciencia y aprendiendo de otros maestros pueda ver hecho realidad.

De esta forma, al aficionado sólo le quedan tres opciones: O se arma de paciencia pensando que con la práctica y con los años aprenderá a manejar el color; o trata de aprender de la experiencia y práctica de otros pintores o profesores; o renuncia desde el principio a aprender esta materia conformándose con disfrutar de la pintura con independencia del resultado porque cree que nació sin “Don” alguno para esto del color.

Para mí, que ninguna de estas opciones es aceptable lo mires por donde lo mires, y me gustaría reflexionar contigo sobre este asunto.

A ver… En este tema del manejo del color de forma correcta en pintura, ¿qué nos encontramos a distintos niveles?

Que vemos y admiramos la capacidad y maestría que tienen los profesionales con el manejo del color.

Ante esto, ¿Qué solemos pensar?… Pues que por algo son profesionales. Que llevan toda su vida pintando (es decir que tienen mucha experiencia), o que tienen una especial facultad y facilidad con el color. ¿Verdad?

A nivel educativo:

Que en casi ningún centro educativo de pintura se enseña el “arte de mezclar colores”

Es decir, El alumno va aprendiendo el manejo del color a base de práctica y tratando de “memorizar” las mezclas que hace el profesor.

A nivel de información o publicaciones (libros, artículos, etc):

Que siempre se recurre a las típicas listas de colores obtenidos mediante las mezclas de otros.

Es decir, para obtener este color hay que mezclar este con un poco de este otro, y para este otro hay que mezclar este con este y así interminables listas de mezclas de colores que sin más remedio te proponen que memorices.

¿Ves?… Todo nos lleva al mismo resultado…

El aficionado a la pintura y ante el dilema de aprender el manejo del color se plantea que sólo tienes dos posibilidades; o aprenderá algún día a base de años y práctica, o tendrá que memorizar innumerables mezclas. Ante esta tesitura ¿qué hace?, pues lo más seguro es que renuncie a lograr ese sueño porque ni tiene tanto tiempo para tanta práctica, como parece ser que es necesaria, ni es capaz de memorizar tantas y tantas mezclas de un sinfín de maestros y profesionales de la pintura. Al final, como es normal, se conformará con disfrutar de la pintura independientemente del resultado obtenido con el color. SE COMPRARÁ TODO EL CATÁLOGO DE COLORES DE UNA MARCA Y TERMINARÁ COLOREANDO SUS OBRAS SEGÚN LE VAYA PIDIENDO SU INTUICIÓN POR SIMPLE COMPARACIÓN VISUAL.

Me viene a la memoria mi experiencia en el Colegio Mayor y con los compañeros que estudiábamos Derecho. Recuerdo que mientras unos teníamos que memorizar solo lo más importante de un tema porque no entendíamos el contexto, otros se limitaban a comprender el contexto memorizando, eso sí, solo el artículo legal si era necesario.

Curiosamente, los que sólo memorizábamos aspirábamos a aprobar por lo pelos, mientas que los que razonaban el tema casi siempre obtenían notas mucho más altas.

En pintura pasa igual, más o menos. El alumno que memoriza las mezclas de colores, a lo sumo, solo puede pintar algo bonito y agradable. Pero los alumnos que comprenden y razonan las mezclas de colores consiguen pintar con auténtica maestría.

Es decir, existe otra posibilidad para el aficionado a la pintura. APRENDER A RAZONAR LAS MEZCLAS DE COLORES, que es a lo que yo llamo DEDUCIR EL COLOR.

Así pues,

Dominar el color a través de la experiencia:

Qué duda cabe que la experiencia, como dice el refrán, es la madre de la ciencia, pero en pintura no siempre es así. No creas que por pintar mucho o por pintar toda una vida se llega a dominar el color. Llegarás a dominar, eso sí, tus propias mezclas, tus propios colores, pero dominar el color es mucho más que eso.

Solo tienes que ver la obra de tantos y tantos profesionales de la pintura para comprobar que unos ofrecen en sus pinturas algo muy especial… que sus obras nos trasladan a un marco real determinado, a un ambiente que reconocemos y nos resulta familiar, que nos agrada y nos hace sentir cómodos visualmente hablando. Mientras otros, interpretan la pintura con el color al margen de lo real, de lo que visualmente puede ser muy agradable pero nada reconocible.

Ni uno tiene más mérito, ni el otro pinta peor. Son dos conceptos y dos formas de tratar el color en pintura. ¿Que cual es mejor? Ni la una ni la otra. Como ya sabes, para mi esto es solo cuestión de gustos, pero lo cierto es que si tratamos el color de forma que al espectador le resulte más familiar y reconocible, de seguro que al menos nos ganaremos su atención y consiguiente aprobación.

Pintar libremente con el color es una opción, qué duda cabe, pero el aficionado a la pintura por lo general quiere pintar, o entiende la pintura, tratando de reproducir fielmente lo que ve, es decir, para él pintar es llevar a un lienzo o soporte el motivo elegido tal cual, lo que implica, entre otras cosas, reproducir lo más fielmente el color que está viendo. Pintar de forma libre, suelta y sin reproducir el color fielmente lo deja para “los artistas” porque de lo que sí es consciente es que el, de imaginación, nada de nada y por supuesto, si es para el color mucho menos.

Así que el aficionado, lo que busca y no encuentra, es la forma de conseguir aquellos colores que a cada paso va necesitando obtener para su pintura, considerando, en el mejor de los casos, que con tiempo y dedicación lo conseguirá. Pero eso, como antes decía, no siempre es del todo cierto.

Debo reconocer, porque la experiencia así me lo ha demostrado, que te puedes tirar toda la vida pintando y nunca dominarás el color tal y como lo concibes ahora que estás empezando a pintar. Pero de igual manera, puede ser que llegues a dominarlo de forma magistral sin necesidad de tanta experiencia o años pintando.

Por primera vez, voy a reconocer que determinadas personas tienen un “Don especial para el color”. Sí, has leído bien.

He visto y conocido a pintores (más o menos autodidactas) que dominan el color de forma magistral. Evidentemente necesitaron mucho tiempo para conseguirlo y muchas horas de estudio de los grandes maestros, pero han tenido un sentido especial para interpretar el color y las mezclas. Un sexto sentido para reproducir, en definitiva, la realidad del color que nos rodea.

Pero en la inmensa mayoría de los casos, esto no es así. No por muchos años pintando se suele llegar a dominar el color tal y como ahora mismo lo concibes y te gustaría conseguir si no recurres a otras fuentes de información adicional que, al menos, te faciliten la tarea.

Podemos decir pues que la sola experiencia no es suficiente para dominar el color si no posees “ese algo especial” que te permita interpretarlo y trabajar con él.

En la mayoría de los casos, necesitarás de la asistencia y experiencia de otros pintores, es decir, aparte de tu trabajo y constancia se hace del todo necesario el aprendizaje de esta materia o técnica pictórica.

Dominar el color a base de memoria.

Continuando con la argumentación anterior, el problema viene cuando nos ponemos a la tarea de aprender esta técnica del color recurriendo a manuales, bibliografía, o las enseñanzas de otros maestros o pintores que nos gusten. Al final, nos daremos cuenta, que cualquier opción pasa por memorizar miles de mezclas predefinidas.

Pongamos algunos ejemplos:

Imagina que recurrimos a la bibliografía o manuales de pintura. ¿Quien no ha intentado aprender la técnica o secretos del color en publicaciones sobre la teoría del color?

Aparte de encontrar siempre la misma teoría sobre los colores primarios y cómo se forma el círculo cromático… ¿De qué te ha servido todo eso?. A lo sumo habrás encontrado, por ejemplo, la llamada “rueda de Munsell” donde podemos ver cómo se aclaran o oscurecen los colores del círculo cromático dentro de su misma gama o matiz cromático, es decir, tal color se aclara con este determinado color y se oscurece con tal otro. Te enseña, en definitiva, mezclas que debes memorizar o tener delante cuando estés pintando.

dominar el color

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¿Y en los manuales de pintura?… ¿Quién no se ha comprado libros sobre, por ejemplo, cómo pintar flores, o cómo pintar el cuerpo humano, o cómo pintar el mar?… Si te fijas, en todos te dan ya las mezclas de colores que debes utilizar, que por supuesto te ves obligado a reproducir o memorizar igualmente.

¿Y si quieres aprender de este o aquel otro pintor?… pasará lo mismo. Te enseñará qué colores y mezclas utiliza él, pero tendrás que “aprenderlas” sin comprender dónde, cuándo y porqué utiliza aquí unas y allí otras. Es decir, de nuevo te verás obligado a tomar miles de notas de posibles mezclas de color que deberás consultar cada vez que te pongas a pintar, o memorizar lo que el maestro hizo en aquel cuadro en concreto.

Al final, cualquiera de estas opciones, es como si te comprases todo el catálogo de una marca comercial de pinturas. Terminarás pintando con el color como lo hace un niño. Buscarás de entre tus mezclas (aprendidas) o colores de tu estuche aquel que más se parece al color que quieres utilizar. Es decir, en vez de pintar, te limitarás a colorear por mera intuición visual. ¿Es esto malo?, te estarás preguntando, ¡Pues no!, no lo es, solo que olvídate desde ya de conseguir algo con cierta armonía cromática en tus pinturas.

Dominar el color por deducción:

Siempre me dijeron que las matemáticas había que “entenderlas” y nunca “memorizarlas” porque eran ciencia, y como toda ciencia, requiere de la utilización de una metodología adecuada. Es decir, la ciencia matemática en definitiva consiste en el uso de unos métodos, objetivos y predeterminados, para la consecución y materialización de un cálculo numérico determinado.

El problema, nuestro problema, es que entendemos la pintura, y más en concreto el dominio del color, como un arte y no como una ciencia. Si lo piensas en serio o si buscas el concepto abstracto del color, verás que es simplemente física y pura física. Ciencia en definitiva, que no “Arte”.

Yo era de esos aficionados a la pintura que por mi especial dificultad en ver y manejarme con el color (yo nunca tuve ese Don que otros sí tienen) recurría una y otra vez a los manuales de pintura, al estudio de otros pintores, a apuntarme a cuantos cursos podía, etc. sin obtener más que listas y listas de colores, mezclas predeterminadas, usos y formas de hacer confusos y a veces contradictorios y un sin fin de posibilidades cromáticas que cuando trataba de aplicar a mis pinturas solo encontraba frustración y decepcionantes experiencias.

Un día, bendito día, un amigo que estudiaba físicas en la Universidad de Granada me convenció de que el color es “solo física” y como tal, su comportamiento viene determinado por una metodología que le es propia. El comportamiento del color, pues, seguía unos determinados parámetros previsibles y del todo manejables. Entendiendo su comportamiento y las reglas físicas que lo sustentan nos podían dar la clave para manejarlo a nuestra voluntad.

Vi entonces que había otra posibilidad de aprender a manejar el color. La cuestión era estudiar cuales eran esas reglas físicas del comportamiento del color y aplicarlas a mis mezclas y a mi pintura. Y “Eureka…”, todo era cuestión de seguir las normas físicas del color según nos ofrece la propia naturaleza. Ya no tenía que memorizar nada. Sabía en cada momento qué tenía que mezclar para obtener el color que quisiera. Ya no dependía de practica o más práctica, de aprender de este o aquel otro pintor o maestro. Era simple y muy fácil. Sólo tenía que seguir unas reglas y ahí estaba lo que tanto andaba buscando.

Yo, que ya sabes, solo trato de ayudarte en tu difícil tarea de aprender a pintar con estas modestas y muy personales reflexiones de pintura te recomendaría, sin ningún género de duda, que si quieres dominar el color, intenta comprender su comportamiento y principios físicos que lo regulan. Todo lo que sea comprender y no tener que memorizar te dará libertar para actuar, te dará en definida control y dominio sobre una determinada materia.

¿Años y años de experiencia para dominar el color?. De ninguna manera. Te aseguro que en menos de un mes puedes hacer con el color lo que quieras.

¿Aprender de otros?… Sí, siempre es bueno. Pero aprende su técnica, su estilo, su forma de tratar el color, no sus colores o mezclas. NO TE VAN A SERVIR DE NADA.

Estudia el color como una ciencia y aprende sus principios y comportamiento en la naturaleza. Cuando lo consigas, conseguirás dominar el color en tu pintura.

Un abrazo y hasta el próximo artículo.

Hangel Montero