Como aquél que dice, “a lo kamikaze” me voy a lanzar a daros mi opinión sobre esa eterna cuestión de si el artista nace o se hace, o mejor dicho, para no complicar más aún el debate, si para aprender a pintar es necesario haber nacido ya artista o pintor, porque en definitiva la pregunta se plantea siempre que uno quiere iniciarse en esto de la pintura o cuando, tras estar un tiempo pintando de forma autodidacta no estamos conformes con los resultados alcanzados.

Sé, y soy consciente de ello, que opinar sobre esto es tirarse a la piscina sin quererse mojar, es decir, es algo que diga lo que diga saldré “mal parado” para la inmensa mayoría de compañeros y aficionados a la pintura y las artes. Unos coincidirán más o menos, otros elogiarán mis ideas y los más me tacharán de absurdo en mis planteamientos.

Sea como sea, y antes de entrar en el tema, quisiera que este artículo lo leas con la mente abierta poniéndote en el lugar de quienes encuentran en esta cuestión un serio obstáculo a la hora plantearse si les merece o no la pena iniciarse en el mundo de la pintura o continuar con ella tras unos previos desengaños.

Tras exponeros mis iniciales conclusiones al respecto también os hablaré, al final, desde el “otro punto de vista” que me hace pensar todo lo contrario. ¿Una contradicción? No creo. Más bien otro de los grandes enigmas del ser humano a los que aún no hemos logrado encontrar un explicación ni lógica ni científica como tantas otras que aún nos quedan por resolver.

artista nace o se hace

 Bueno… pues vamos con ello. Os dejo con la INTRODUCCION (a modo de anticipo) de mi segundo libro (por publicar próximamente) “El Arte de Pintar. Primeras dudas, primeros consejos” donde precisamente expongo mis ideas al respecto.

INTRODUCCIÓN: ¿El artista nace o se hace?

“Quisiera iniciar esta serie de manuales sobre el “Arte de Pintar” planteando esa pregunta que está en mente de todos, aficionados o no a la pintura, a la que casi nunca somos capaces de llegar a ninguna conclusión inequívoca dado que cada uno tenemos la nuestra propia al respecto tan aceptada y asumida como diversa aunque nos digan que es errónea.

Y créeme que es necesario que así lo haga porque el proceso de enseñar a pintar requiere, si se quiere iniciar con un mínimo de garantías de éxito, romper con algunos estereotipos que ya de entrada de seguro condicionaran o condicionan la actitud del alumno en sus primeros contactos con este “oficio” de pintar.

El pintor ¿nace?, o ¿se hace?

El artista ¿nace?, o ¿se hace?

¡Ah!… ¿pero no es lo mismo? Ya de entrada te digo que no en el sentido que luego veremos, pero sí que es cierto que se suelen utilizar ambas formas para querer preguntar o preguntarnos a nosotros mismos si nacemos o hay que haber nacido con ese “don” que “la gracia divina” solo otorga a unos pocos que los habilita, o no, para esta rama de las bellas artes.

Es curioso observar, en el día a día de un estudio de pintura, cómo el que se quiere iniciar en la pintura, en principio, solo lo hace con la intención de probar y comprobar si ha nacido o no para esto. Incluso aquellos que ya lo han intentado de forma autodidacta sin mucho éxito, lo hacen para ratificar su ya inicial impresión de que él no ha sido uno de los elegidos pero aún confía en que posiblemente se trate de aprender un oficio como se aprende cualquier otro.

En ambos casos la idea esta ahí. Casi todos piensan, o tienen asumido, que hay que nacer para esto de pintar, y no digamos, para llegar a ser un auténtico artista.

Este es el primer problema con el que nos encontramos los docentes. Un problema que debemos solucionar desde un primer momento porque es imposible enseñar a pintar a nadie si él no está convencido de que es capaz de hacerlo y además puede llegar a hacerlo muy bien.

Yo suelo iniciar mis Cursos de iniciación a la pintura planteando a los alumnos, como ahora trato de hacer contigo, algunas consideraciones al respecto para iniciar el proceso de aprendizaje sin esas ataduras conceptuales que no tienen ningún sentido y que en cambio pueden retrasar, si no hacer imposible, que el alumno aprenda con suma rapidez y normalidad.

Veamos si tiene sentido o no esta idea de que hay que haber nacido para ser pintor o artista.

Lo primero que debemos hacer es saber y conocer ¿qué es un “pintor”? y ¿qué es un “artista”? porque tal vez la utilización del término es, de base, errónea.

Según la Real Academia de la Lengua Española, “Pintor” es, entre otras acepciones :

“1. m. y f. Persona que profesa o ejercita el arte de la pintura.”

Es decir, si nos atenemos a lo que realmente significa el término, creo yo, que no hay que haber nacido para “dedicarse profesionalmente” (significado de profesa) al arte de la pintura, como tampoco para “practicar” (significado de ejercita) este arte. Sería como mantener que hay que nacer para un día hacernos profesionales de la medicina o para practicar el submarinismo.

Creo, por tanto, que cuando nos hacemos estas preguntas queremos en realidad referirnos a lo de “artista” en vez de a “pintor”, es decir, nacemos o no artistas, porque evidentemente lo de pintor ya ha quedado claro que no tiene ningún sentido. Veamos entonces este otro planteamiento.

Según la Real Academia de la Lengua Española, “Artista”, referido a la actividad relacionada con la pintura y las bellas artes es :

“1.- m. y f. Persona que cultiva alguna de las bellas artes.”

Es decir, el que ejercita o practica alguna de las bellas artes.

Por el sólo hecho de practicar (ejercitar) la pintura ya podríamos decir que somos artistas sin tener que haber nacido para ello.

“2.- m. y f. Persona dotada de la capacidad o habilidad necesarias para alguna de las bellas artes.”

Y ya sin hacer referencia a las bellas artes el término Artista es también aplicable a la,

“3.- m. y f. Persona que hace algo con suma perfección.”

Creo que es en estas dos últimas acepciones donde surge el mito y no menor controversia sobre el asunto.

Efectivamente, si nos atenemos al significado académico del término, y visto así, parece ser que artista solo sería quien es “dotado” de la necesaria capacidad o habilidad para, en nuestro caso, poder pintar. Dotado por el mero azar, por la intervención divina o por el capricho de la naturaleza, pero siempre y en cualquier caso es necesario haber recibido “de nacimiento” ese “DON” que al parecer consiste en tener capacidad o habilidad para pintar.

Pero entonces la pregunta es evidente; ¿qué capacidad o habilidad “especial” hay que tener para poder pintar?.

Que yo sepa, y a no ser que tengamos un problema físico visual, ninguna.

Capaz creo que cualquiera lo es si aprende las técnicas necesarias; mejor o peor, pero… ¿capaces?, creo todos lo somos. Coger unos pinceles y coger con ellos pinturas de colores y luego ponerlos en un lienzo o soporte creo que todos somos capaces de hacerlo.

¿Habilidad para pintar?… la habilidad es por definición tener la destreza para hacer algo y sin duda, uno adquiere cualquier destreza si cultiva y se educa para ello.

Yo puedo tener habilidad para desmontar un motor pero si no aprendo cómo hay que hacerlo por mucha habilidad que tenga no podré hacerlo; si no tengo habilidad para cocinar y alguien me enseña cómo se hace, que duda cabe que la podré tener.

Lo mires por dónde lo mires, y literalmente hablando, no le veo ningún sentido plantearse si tener capacidad o habilidad para pintar es UN DON con el que hay que nacer.

Otra cosa bien distinta sería tomar la segunda acepción del término artista que hemos visto como justificación para plantearnos la duda de si el artista nace o se hace, pero que al igual que la anterior, verás que tampoco tiene ningún sentido.

No ya referido al arte de pintar, dice la Real Academia de la Lengua que artista es la persona que hace algo con suma perfección. ¿Y si nos referimos a la pintura?. ¿Artista sería entonces alguien que PINTA CON ABSOLUTA PERFECCIÓN DESDE QUE NACE?. Luego… ¿somos capaces de plantearnos si nacemos o no pintando con absoluta perfección?. ¿Verdad que no?… ¿A que visto así ni te lo plantearías?.

A mi forma de ver, y si quieres aprender a pintar, debes asumir y convencerte de que esta pregunta tan asumida y discutida por todos sin excepción, no tiene ningún sentido planteársela so pena de iniciar tu aprendizaje con más miedos que dudas sobre si serás capaz de llegar a pintar algún día…”

artista nace o se hace

Mis otras dudas contrarias a los razonamientos anteriores:

No creas que mi anterior razonamiento, y por ende mi personal conclusión sobre el tema de si el artista nace o se hace, es único e inequívoco porque, como al igual que a muchos de mis compañeros, también me hacen dudar y qué pensar, una serie de situaciones o casos reales de todos conocidos, que algo debe haber de cierto, o alguna razón tienen, los que piensan o pensáis que el artista realmente nace y con posterioridad se hace, o nace y después se perfecciona.

A ver… Situaciones o casos reales que nos pueden hacer pensar que realmente el artista nace siendo ya artista y sin recurrir a su significado literal del vocablo “artista”.

Hay niños que desde pequeños tienen más habilidad con el dibujo que otros o dibujan mejor que otros:

Claro que sí que los hay. Como los hay que se les dan mejor las matemáticas, o los deportes. Pero no por eso pensamos que el matemático o el deportista tienen que nacer también para serlo.

¿Y los niños prodigio artistas, músicos, pintores, etc. que todos conocemos?

Pues claro que los hay y han existido a lo largo de la historia. Pero también ha habido niños prodigio en muchas más actividades que nada tienen que ver con las bellas artes, véase en las matemáticas, la física, la filosofía, las letras, etc…

Pero piensa que son muchos más los artistas (consagrados y reconocidos en la historia del arte) que no fueron niños prodigios que los que sí lo fueron.

Sí, pero el artista nace con un digamos “talento especial” para el mundo de las artes.

Como nos decía el Maestro Fermín García Sevilla en la entrevista que le hice para este BlogEl talento artístico nace con la persona“.

Aquí si que coincido totalmente con el “Maestro” Fermín y es quizás la única duda que me hace pensar sobre si cualquiera puede llegar a ser, no un pintor (que como dije anteriormente creo que todos lo podemos ser) sino un buen pintor o porqué no un auténtico “artista” en el mundo de la pintura.

El artista, para mi, requiere una capacidad especial para entender y desarrollar su actividad más allá del mero desempeño de un determinado oficio o profesión. El artista no solo se limita a representar o plasmar lo estrictamente real tal y como lo percibimos sensorialmente. El artista aporta un plus de creatividad que trasciende a esa realidad física que nos rodea en una continua búsqueda por lo estético, por lo que conmueve y despierta el sentimiento humano. Y amigos míos… tener esa capacidad creadora con tan alto sentido de la sensibilidad solo, estoy convencido, se nace con ella.

Pero no te equivoques. Pintores, estamos muchos… ¡Artistas hay muy pocos!

Supongo que este artículo te hará que pensar como el asunto me hizo conmigo. No trato de convencerte de nada, ni con él pretendo llegar a ninguna conclusión cierta e inequívoca. El tema, el profundo dilema, seguirá ahí por mucho más tiempo le demos las vueltas que le demos porque, a la vista está, nadie puede demostrar y probar nada por ahora en un sentido o en otro.

Si te gustó, ya sabes… comparte o deja tu comentario al respecto, tu opinión de seguro, nos será a todos tan útil e interesante como esta humilde mía que os he dejado. Un fuerte abrazo y hasta la próxima semana.

Hangel Montero