El paisaje urbano en acuarela está de moda. Creo incluso que está marcando “tendencia” gracias a la aparición y aportación de enormes Maestros en este motivo pictórico por todos conocidos.

Álvaro Castagnet, Joseph Zbukvic, Tim Wilmot, Chien Chung Wei, Dusan Djukaric, entre tantos otros incluídos españoles que por prudencia y para evitar suspicacias prefiero no mencionar.son solo algunos ejemplos de un movimiento emergente por un motivo, que a todos nos gustaría pintar  y que en más de una ocasión hemos intentado abordar con escaso o ningún éxito.

Yo he llegado a la conclusión de que si hay algo de estos grandes maestros del paisaje urbano en acuarela que admiramos, y que nos resulta imposible conseguir, es el cómo simplifican las cosas mostrando todo pero sin mostrar nada. Pero… ¿cómo lo hacen?, ¿cómo lo consiguen?. ¿Es una técnica?… ¿Es cuestión de tener mucha imaginación?

Es, en definitiva, un “arte” y a la vez todo un “misterio” que me gustaría estudiar contigo para encontrar de alguna forma algo que nos ayude para intentar hacerlo como ellos.

Pero vamos a empezar el articulo reconociendo cual es nuestro problema para no conseguir eso que tanto admiramos.

¿A que estás conmigo?. ¿A que te resulta imposible evitar pintar todo lo que estás viendo en el paisaje que queremos pintar?.

Sabemos que la sintetización del motivo en acuarela es básica y no solo para el paisaje urbano, pero por más que lo sabemos, que nos lo proponemos antes de empezar cualquier trabajo, que incluso nos perjuramos que en este trabajo sí que lo vamos a intentar… ¡nada!… No hay forma.

Si hay tres balcones, los mismos que pintamos… Si aquel edificio es amarillo… amarillo que lo pintamos… Si hay una papelera… papelera que pintamos … y así siempre. Acuarela tras acuarela volvemos a hacerlo una y otra vez queramos o no.

¿QUÉ PASA AQUI?… Nos preguntamos sin ni tan siquiera encontrar una mínima explicación razonable.

Al final terminamos conformándonos con pensar que ellos, los maestros, lo consiguen porque por algo son ” MAESTROS” y nosotros no, y por lo visto, al paso que vamos, nunca lo llegaremos a ser.

Me pongo a escribir sobre este tema y os juro que a mi me pasa exactamente igual que a vosotros, que aún sabiendo cómo lo puedo conseguir me cuesta un mundo evitar pintar en un paisaje urbano en acuarela solo lo que quiero pintar y no todo lo que veo en el motivo. ¡¡Maldita y a su vez, mágica acuarela!!.

Éste, al igual que me ocurriera en su día con el color, es un tema que me apasiona por lo difícil que es encontrar cualquier información al respecto que nos aclare cual es el proceso “técnico” o “intelectivo” para conseguir eso que tanto nos gusta, nos llama la atención y que resulta tan difícil de conseguir. “representar los paisajes urbanos sin apenas concretar nada

paisaje urbano en acuarela

Joseph Zbukvic

Me dice a veces mi mujer que yo me debería haber dedicado a las ciencias más que a las artes porque cuando no entiendo algo no paro de investigar hasta dar con una explicación o con el supuesto secreto de las cosas para luego enseñárselo a mis alumnos.

Así que si me lo permites, voy a contar todo lo que hasta la fecha he conseguido aprender y conocer por algunos compañeros (en privado claro está), experimentando con muy buenos resultados por cierto en mi estudio con mis propios alumnos, y sobre todo, fijándome en cómo lo hacen estos maestros acuarelistas que realmente admiro.

Por lo dicho, verás que no soy nadie para dar lecciones sobre el tema, pero sí que es posible que alguna de estas ideas propias o conclusiones a las que he llegado te puedan ayudar como han ayudado a mis alumnos. Al menos, ¡algo es algo!

Bueno… pues entonces, como siempre digo… Vamos con ello.

paisaje urbano en acuarela

¿Porqué tendemos a pintar en el paisaje urbano en acuarela todo lo que vemos en el motivo?

Como dijo aquel, lo primero es lo primero.

Si queremos encontrar cualquier solución a algo, lo primero es conocer cuáles son las causas del problema.

¿Que nos hace reflejar y pintar todo lo que vemos en el motivo cuando nos ponemos a pintar?.

Evidentemente no puede ser otra cosa que un proceso “intelectivo”, es decir, un acto de nuestra propia consciencia, previsto o espontáneo, fruto de un propósito cierto y querido.

Si queremos comunicarnos con alguien, nuestro cerebro recibirá la instrucción y éste enviará las órdenes oportunas a nuestros sentidos para que hagan lo preciso para cumplir esa finalidad. Pero lo hará siempre de forma espontánea siguiendo un orden lógico, es decir, lo intentará primero con el habla y no con las manos (por ejemplo).

Si nuestro propósito es pintar “ese paisaje”, nuestro cerebro dará igualmente a nuestros sentidos las órdenes oportunas para pintar tal y como es ese paisaje, no cualquier paisaje. Por instinto, nuestro cerebro nos tratará de corregir cuando no pintemos algo de ese paisaje porque para él ya no será “ese paisaje” que tu le ordenaste pintar.

Por poner otro ejemplo más simple. Si queremos pintar un árbol verde, nuestro cerebro dará las órdenes precisas para que cojamos el color verde y no el rojo.

Es decir si nuestra voluntad es hacer algo en concreto, nuestro cerebro siempre estará enfocado a cumplir con ese específico propósito y no otro.

Todo lo que sea ir en contra de lo que el cerebro ordena que hagan nuestros sentidos supondrá un conflicto difícil de resolver. Sería como querer decir “si” pero a la vez decir “no”.

Sé que me estoy metiendo donde no debo pero yo imagino que puede ser así tratando de buscar una explicación, evidentemente, más lógica que  científica.

Bueno… tambien me baso para deducir esto en algo considerado ciencia, que nos dice, que el cerebro humano está formado por dos mitades o hemisferios, que funcionan o están especializados en resolver cosas bien distintas. Mientras el hemisferio derecho está especializado y procesa las sensaciones, los sentimientos y las habilidades especiales visuales y sonoras, como la música o el arte, es decir es nuestra parte imaginativa y creativa, el izquierdo, “SIEMPRE DOMINANTE”, es la parte motriz encargada de la aritmética y la lógica, es decir, la encargada de razonar y hacer deducciones frías y calculadas.

De ahí que yo siempre he mantenido que nuestro peor enemigo a la hora de pintar es nuestro cerebro.

Evitar que la parte deductiva, fría y dominante de nuestro cerebro, deje de serlo para con nuestra parte creativa, es realmente el principal obstáculo y lo más difícil de conseguir cuando queremos aprender a pintar.

Bien pudieran ser entonces éstas las causas por las que tendemos a representar (dibujar o pintar) todo aquello que vemos en el motivo haciéndonos cuasi imposible hacer lo que hacen los maestros del paisaje urbano en acuarela. Ellos, posiblemente llegan a controlar esa parte dominante del cerebro y nosotros en cambio aún no sabemos o no podemos hacerlo con tanta facilidad.

Bueno… pues reconocida la causa del problema, la cuestión sería entonces buscar y estudiar de qué forma podemos conseguir que esa parte dominante del cerebro nos deje libre nuestra parte creativa, o dicho de otro modo que a mi me gusta más, “cómo podemos engañar a nuestro cerebro para que nos deje hacer lo que queramos cuando pintamos y no, lo que nos piden nuestros sentidos”

Sé como hacerlo con el color y con el dibujo, pero para el tema que nos ocupa, sin saber aún los secretos de los grandes maestros, me ha ido muy bien con mis alumnos enseñarles a utilizar estos recursos que, a continuación te recomiendo intentes utilizarlos cuando quieras pintar un paisaje urbano en acuarela o cualquier otro motivo porque, al fin y al cabo, el problema lo tenemos para cualquier cosa que queramos pintar y en cualquier técnica.

Estas son mis cinco ideas para pintar un paisaje urbano en acuarela y no pintar todo lo que vemos en el motivo:

Eligiendo el motivo.

1.- Céntrate en la luz del motivo. No en el motivo mismo cuando elijas qué paisaje pintar.

Observa las obras de los grandes maestros de la acuarela… todos tienen un denominador común. “Pintan paisajes  con enormes contrastes de luces y sombras”.

 

centrar la atención del espectador color de las sombras ejemplo3

¡No cualquier motivo es idóneo para pintar una acuarela en general!. Saber y aprender a elegir el motivo es más importante de lo que imaginas.

Procura pués a la hora de elegir un motivo para tu próxima acuarela que tenga esos fuertes contrastes de luces y sombras.

Pongamos dos ejemplos para que veas lo que quiero expresar:

Un paisaje urbano de Venecia:

paisaje urbano en acuarela

No es buena para pintar

paisaje urbano en acuarela

Muy buena para pintar

Un paisaje de campo:

pintar en acuarela

No es buena para pintar

pintar en acuarela

Muy buena para pintar

Supongo que te habrá quedado claro el tema. La elección correcta del motivo siempre nos ayudará en nuestra labor.

Una imágen o motivo sin esos contrastes nos llevará con mayor facilidad a tratar de pintar todo lo que vemos porque todo lo veremos igual.

Antes de hacer el dibujo.

2.- Imagina y selecciona antes, qué queremos representar en nuestro paisaje urbano.

Yo creo que esta es la fase principal para los profesionales de la acuarela y en la que nosotros nos perdemos.

Imaginar, sabes que no es nada fácil… Con esfuerzo seguro que somos capaces de imaginar lo que sea, pero ante un motivo que estamos viendo con tantas cosas el asunto se complica muy mucho.

¿En qué consiste esto de imaginar lo que queremos representar?. ¿Seleccionar en el motivo solo algo?… ¡Si y no!

Veamos esto.

Esto de imaginar son dos cosas y no solo una en el paisaje urbano.

Por un lado está, efectivamente, seleccionar aquello del motivo que mejor pueda definir los contrastes de luz y sombra que tanto nos han llamado la atención al elegirlo y que va a ser, o debería ser, el objeto y objetivo principal de nuestra acuarela.

En segundo lugar es imaginarnos de qué forma podemos “DAR VIDA” a nuestra acuarela. ¡Madre mía! te estarás diciendo… ¿y eso que es?… espera que es muy fácil.

Cuando digo “dar vida” a un paisaje urbano es aportarle elementos que nos recuerden o representen la existencia de vida, ya sea humana, vegetal o animal. Espera que te lo explico mejor.

Imagina una calle de una ciudad sin coches, personas o vegetación… NO TIENE VIDA ESE PAISAJE.

Pues entonces, dar vida a nuestro paisaje consistirá también en seleccionar aquellos elementos que le aporten “vida” a nuestra acuarela.

Fíjate en las obras de los grandes maestros y verás que en su mayoría no solo seleccionan estos elementos que dan vida a sus paisajes, sino que en la mayoría de los casos hacen de ellos EL PRINCIPAL OBJETO DE SUS ACUARELAS. Mira esta acuarela de Alvaro Castagnet.

paisaje urbano en acuarela

Alvaro Castagnet

¿El objeto del paisaje cual es?… ¿la calle?, ¿los edificios?. No. son las personas que deambulan por esa calle y los toldos que nos aportan los contrastes de luces y sombras tan efectistas y atrayentes.

Si nosotros nos ponemos a pintar ese mismo paisaje, seguro que le damos más protagonismo a los edificios (balcones, ventanas, colores, etc,) que a la gente, que incluso ni ponemos y si ponemos algo lo resolvemos de aquella manera y como nos salga.

¡De esto se trata!

Imagino que Álvaro Castagnet seleccionó ese paisaje por los efectos tan bonitos de luces y sombras en los toldos y en la calzada  y se imaginó un bullicio de gente en la calle que sería el centro de atención de su acuarela.

¿Difícil, verdad? Pues sí… muy difícil. Pero eso es lo que debemos aprender de ellos.

Ja, ja, ja… ahora si que nos hemos hecho un lío. ¿Y si en nuestro motivo no hay personas o animales o nada de eso que le de vida?.. Pues NOS LO TENEMOS QUE INVENTAR.

EL PINTOR PINTA COPIANDO. EL ARTISTA PINTA CREANDO

Por eso ellos son “artistas” y nosotros no.

Pero bueno… ¡vamos a lo que vamos!

Pongamos algún ejemplo para ver cómo deberíamos afrontar un paisaje urbano cualquiera en esto de imaginar y seleccionar antes de ponernos a dibujar.

Imaginemos que hemos seleccionado esta imagen de Pradollano en Sierra Nevada que para mí reúne todos los elementos necesarios para hacer una muy buena acuarela.

paisaje urbano en acuarela

Tenemos buenos contrastes de luces y sombras… Los edificios están a contraluz y con algunos tejados con nieve donde les da el sol.

Tenemos también, en primer plano, un edificio con un letrero encima muy recurrente y todo el suelo de la plaza lleno de luz y sombras.

Además hay mucha gente que nos ayudará a darle vida a nuestro paisaje… ¡Pues entonces lo tenemos todo!

De manera instintiva… ¿A que lo pintarías todo?. ¿A que lo primero que pensarías es pintar todos los edificios para que se viera que es Pradollano?. Pues es precisamente todo lo contrario a lo que debemos hacer.

Vamos a imaginar cómo sería nuestra acuarela…

VOY A PINTAR UNAS PERSONAS YENDO DE AQUÍ PARA ALLÁ EN LA PLAZA DE PRADOLLANO CON LOS EDIFICIOS A CONTRALUZ UN DÍA SOLEADO.

¡Ya lo tengo! … ¡Ves que fácil!. Es cuestión de cambiarse el chip.

Ahora veamos cómo tendría que hacer el dibujo.

La tendencia natural o lo que nuestro cuerpo nos pediría es dibujar esto.

paisaje urbano en acuarela

Es decir, todo lo que estamos viendo.

Pero después de haber seleccionado e imaginado lo que queremos que represente y sea nuestra acuarela, nuestro dibujo debería ser algo así como esto.

paisaje urbano en acuarela

Es decir, dibujaremos los perfiles de la montaña, la silueta superior de los edificios, aquellos tejados con nieve que les da el sol, y solo las fachadas de los edificios que reciben el sol y ahora sí… me centro en dibujar muy bien el primer edificio con su letrero encima y a cuantas personas pueda andando por la plaza.

ASÍ DE SIMPLE, pero a la vez, así de complicado para nuestro cerebro.

Haciendo el dibujo

3.- Hacer un buen dibujo suelto.

Cuando digo suelto me refiero exactamente a lo contrario de rígido, calculado y detallado.

Observa en los numerosos vídeos donde vemos dibujar a los maestros de la acuarela cómo dibujan. Observa sobre todo cómo cogen el lápiz o portaminas. Siempre en medio o del extremo del lápiz. ¿Y eso porqué? Pues porque si cogemos el lápiz como el común de los mortales nuestra tendencia será a dibujar con mucho detalle. Coger el lápiz por el centro o por el extremo nos impide detallar con tanta precisión, es decir, nos saldrá un dibujo suelto.

Y claro, te preguntarás que ¿para qué sirve esto?. Pues bien fácil.

Si hacemos un dibujo muy detallado y rígido, nuestra tendencia a la hora de dar color con el pincel será sin duda colorear y no pintar, es decir, nuestra tendencia natural será ir con el pincel aplicando el color pero procurando no perder nuestras lineas.

Un dibujo suelto, por el contrario, nos obligará a DIBUJAR CON EL PINCEL Y CON EL COLOR las formas definitivas que es de lo que se trata pues dará calidad a nuestra pintura.

Aplicando el color

4.- Evita reproducir los colores que ves en el motivo

A ver… que ya sé lo que estás pensando.

No se trata de que cambies los colores del motivo. Se trata de que éstos no te condicionen que es bien distinto.

La mayoría de los grandes maestros del paisaje urbano en acuarela pintan cualquier motivo con casi los mismos colores.

Imagina que vamos a pintar una calle con las fachadas de las distintas casas en la misma acera, todas, de distinto color. Unas son blancas, otras amarillas, otras verdes, etc.

Nuestro cerebro nos pedirá a gritos que pintemos cada una con su respectivo color porque si no, no será esa calle.

Los profesionales resuelven toda la fila de fachadas con el mismo lavado (normalmente húmedo sobre seco) y con los mismos colores, y si acaso, van cambiando sutilmente de color (más cálido o más frío) conforme van pasando por los distintos edificios.

Mira lo que quiero decir…

paisaje urbano en acuarela

Mira como resuelve el color de esos edificios Tim Wilmot

paisaje urbano en acuarela

Acuarela de Tim Wilmot

¿Ves lo que quiero decir?… pues eso.

¡Anda que tu no habrías pintado aquella casa del fondo a la izquierda azul tal cual es!…, o anda que no hubieses pintado la fachada de la iglesia con color algo violeta oscuro, o acaso, ¿es que le hubieras dado azul a la primera casa de la derecha?.

Nota: Observa como en la fotografía no había nadie caminado. Tim Wilmot añade esos dos personajes… PARA DARLE VIDA a su acuarela como vimos antes.

Que es muy difícil luego cuando te pones hacer eso… ¡toma.. eso ya lo sé! Pero te aseguro que si lo hacemos, es decir, si no nos fijamos tanto en los colores del motivo y nos centramos más en el auténtico objetivo de nuestra acuarela (recuerda, los contrastes de luz y sombra) nuestra parte creativa tendrá más libertad para evitar tanto detalle que es al fin y al cabo de lo que se trata con esta idea que te propongo.

Pero, ante esta dificultad con el tema de los colores, te sugiero esta última idea que nos va a valer para todo mientras pintamos nuestro paisaje con los pinceles y el color. Sujétate a la silla porque vienen curvas.

5.- Mirar más al papel y lo que vamos haciendo que al motivo.

Si ya todo lo que hemos visto hasta ahora te resultó complicado, dime cómo se te queda el cuerpo si encima te recomiendo que cuando estés pintando mires más al papel que al motivo (a la fotografía si es el caso).

Es más… yo incluso te diría que salvo que tengas alguna duda y no lo recuerdes bien, le des la vuelta a la fotografía o te pongas de espaldas al motivo mientras pintas con el color.

¡Esto ya es para matrícula! ¿Verdad?. Pues así es como se hace, o al menos, es como veo que lo hacen los maestros. Obsérvales pintando y verás que es cierto.

Si más miramos al motivo, más nos va a pedir nuestro cerebro que lo copiemos tal cual

Y te dirás… ¡pues anda…, si es mirando y no me sale …, ¿cómo me saldrá si no lo miro?

Permíteme una pregunta… ¿Lo has intentado alguna vez?… Pues entonces ¿porqué estas tan seguro?

Sabes que si hay algo en la acuarela importante es jugar con el pigmento y el agua. Son los efectos cromáticos que el agua con los pigmentos nos dejan en el papel. Cuanto más repasamos la pincelada o más tratamos de corregir este o aquel perfil, esta o aquella mancha, más la estropeamos. En definitiva, sabemos que pintar con acuarela es todo lo contrario a pintar con el óleo donde podemos hacer cuantas correcciones queramos o necesitemos.

El objetivo pues en la acuarela es conseguir esos efectos, esas transparencias, esos degradados, etc.

Estar continuamente pendientes del motivo nos impide estar más pendientes de lo importante que es el estar viendo cómo nos van saliendo las manchas (los lavados) con el agua y el color.

¿Que crees que te resultará imposible si no miras al motivo?, pues yo te diría que lo que te será imposible es hacer una buena mancha, una buena acuarela, mirando solo el motivo. ¡Pruébalo!… NO PIERDES NADA. Te aseguro que entonces sí que podrás usar y sacar todo lo bueno que hay en tu parte creativa.

Colores para acuarela

Tim Wilmot

Bueno…, pues hasta aquí todo lo que te quería sugerir para evitar que pintes todo lo que ven tus ojos cuando afrontes tu próximo paisaje urbano en acuarela, pero ¡ESPERA! que aún me quedan cosas muy importantes que decirte.

Si crees que con estos consejos ya vas a lograr pintar los paisajes urbanos como los pintan los grandes maestros, TE EQUIVOCAS.

Una cosa es saber evitar pintar todo lo que vemos y por tanto saber sintetizar el motivo como lo hacen ellos, y otra bien distinta es saber recrear algo (como unos edificios) jugando solo con el color, o dominar las cuatro técnicas de la acuarela (húmedo sobre húmedo, seco sobre húmedo, húmedo sobre seco, o seco sobre seco), o porqué no, pintar o inventarse esos personajes con tanta maestría como lo hacen los maestros del paisaje urbano en acuarela.

Los secretos de la acuarela son muchos y hay que dominarlos todos para conseguir un trabajo extraordinario sea en el tema que sea.

En otros artículos afrontaremos estas otras cuestiones. Pero hasta entonces, espero haberte ayudado en esto que es tan importante y difícil de conseguir. Como dije antes, ALGO ES ALGO.

Un cordial abrazo y hasta el próximo artículo.

No sé si soy muy pesado con decirlo siempre, pero si lo compartes o dejas tu comentario para mi es muy importante.

Hangel Montero.